Categoría: Psicologia Adultos

  • Cuando Aprendes a Sostener Demasiado Pronto: Una Mirada Profunda y Humanista al Trauma Relacional

    Cuando Aprendes a Sostener Demasiado Pronto: Una Mirada Profunda y Humanista al Trauma Relacional

    Por Iris Pasamón – Psicóloga Humanista especializada en trauma, apego y regulación emocional

    Hay experiencias que no dejan cicatrices visibles, pero marcan profundamente cómo una persona se vincula, se cuida y se entiende a sí misma. Las llamamos traumas relacionales: no provienen de un único suceso, sino de la falta sostenida de mirada, presencia, seguridad emocional y acompañamiento.

    Muchas personas que vivieron este tipo de infancia tuvieron que aprender a sostener demasiado pronto: hacerse mayores antes de tiempo, anticipar tensiones, adaptarse al entorno y reprimir lo que necesitaban. Este artículo explora cómo se forma ese patrón, cómo afecta a tus relaciones y a tu cuerpo, y cómo puede empezar la verdadera reparación emocional.

    1. Cuando la infancia obliga a adaptarse más de lo que el cuerpo puede sostener

    La psicología del apego ha demostrado que la infancia es fundamental para construir seguridad interna. Cuando falta un vínculo estable, sensible y disponible, el niño adapta su conducta para sobrevivir emocionalmente.

    Adaptaciones comunes:

    – Hiperatención al estado emocional de los demás

    – Supresión de las propias necesidades

    – Miedo a molestar o desbordar

    – Búsqueda constante de aprobación

    – Construcción de una imagen fuerte, complaciente o excesivamente madura

    No son rasgos de personalidad: son respuestas adaptativas que protegieron en la infancia y que, en la adultez, se convierten en patrones dolorosos.

    Base científica:

    – Bowlby y Ainsworth: importancia de la sensibilidad y la responsividad en el apego seguro.

    – Crittenden: patrones desorganizados derivados de entornos incoherentes.

    – Dan Siegel: el cerebro del niño se desarrolla dentro de las relaciones.

    – Gabor Maté: el trauma como desconexión interna.

    2. El cuerpo aprende antes que las palabras: neurociencia del trauma relacional

    El trauma relacional se almacena en el cuerpo. La teoría polivagal explica que, sin suficiente co-regulación, el sistema nervioso aprende a vivir en alerta. De adulta, puedes experimentar:

    – Hipervigilancia emocional

    – Ansiedad anticipatoria

    – Tensión corporal constante

    – Dificultad para relajarte

    – Miedo profundo a la pérdida

    – Vergüenza al necesitar apoyo

    – Confusión entre calma y vacío

    No son debilidades: son adaptaciones fisiológicas que surgieron para mantenerte a salvo en un entorno imprevisible.

    3. El amor aprendido desde la necesidad: por qué eliges lo que eliges

    El cuerpo busca lo familiar, no lo sano. Si creciste con afecto intermitente, distancia emocional o inconsistencias, de adulta puedes sentir más atracción por vínculos complicados o personas indisponibles.

    Esto no es falta de criterio: es memoria corporal.

    El sistema nervioso confunde intensidad con conexión, y lo predecible con aburrimiento, porque nunca tuvo la oportunidad de aprender lo que es un vínculo verdaderamente seguro.

    4. Intensidad ≠ Conexión: la confusión más frecuente en el trauma relacional

    La intensidad emocional activa el sistema de alerta (dopamina, cortisol y adrenalina). Genera sensación de “química”, pero es activación traumática.

    La conexión real —estable, recíproca, coherente— no activa el sistema de amenaza. Aporta calma, seguridad y claridad. Si nunca viviste esto, la seguridad puede sentirse incómoda o confusa al principio.

    5. ¿Cómo empieza la reparación? Un camino profundo y real

    Sanar no es olvidar, ni forzar pensamientos positivos. Sanar es enseñar a tu cuerpo que ya no está en peligro, y permitirte vivir desde otro lugar.

    Pasos fundamentales:

    1. Nombrar tu historia con honestidad (sin minimizar ni justificar).

    2. Reconectar con el cuerpo a través de respiración, grounding y presencia.

    3. Revisar y comprender tus patrones vinculares sin culpa.

    4. Aceptar que la seguridad al principio se siente rara.

    5. Darte lo que nunca recibiste: descanso, límites, ternura adulta y relaciones reguladoras.

    6. Volver a ti: el inicio de todo

    La reparación se nota cuando:

    – ya no te aferras

    – eliges vínculos que no te desregulan

    – dices “no” sin culpa

    – tu paz pesa más que tu miedo

    – ya no confundes tensión con amor

    – habitas tu cuerpo con más presencia y menos alerta

    No es un destino final, sino un proceso vivo. Un regreso lento y profundo hacia ti.

    Conclusión

    Si te reconoces en este texto, no estás rota. Estás respondiendo como responde cualquier persona que sobrevivió sin el sostén emocional que necesitaba.

    La buena noticia es que lo aprendido puede transformarse. Tu cuerpo puede aprender calma. Tu mente puede aprender claridad. Tu corazón puede aprender un amor que no duela.

    Este es un camino honesto, profundo y reparador.

    Y empieza por volver a ti.

    Si necesitas agendar una terapia para adultos visita nuestra sección especializada.

  • ¿Ir al psicólogo funciona? ¿Cuándo y cómo empezaré a sentirme mejor?

    ¿Ir al psicólogo funciona? ¿Cuándo y cómo empezaré a sentirme mejor?

    Cuando pedir ayuda se convierte en un acto de valentía

    Cuando algo dentro de ti empieza a doler o simplemente deja de tener sentido, surge una de las preguntas más humanas que puedes hacerte:

    Una mujer apoya su cabeza sobre su mano mientas considera terapia psicológica, se puede ver por la ventana el parque San Telmo de Gran Canaria

    “¿Y si hablara con alguien que me ayude a entender qué me pasa?”

    Es una duda legítima. Y también un primer paso valiente.

    Este artículo está pensado para acompañarte en esa pregunta, con una mirada honesta, cercana y basada tanto en la experiencia clínica como en la evidencia científica. Aquí encontrarás respuestas claras, casos reales, datos actualizados y, sobre todo, un enfoque profundamente humano. Y si necesitas ayuda profesional y terapia psicológica en Las Palmas u Online pásate por nuestra sección de servicios de Psicología.


    El miedo a ir al psicólogo: algo más común de lo que crees

    A pesar de que hoy hablamos más de salud mental, muchas personas todavía sienten resistencia a pedir ayuda. ¿Te suena esto?

    “No estoy tan mal como para ir al psicólogo.”

    “¿Y si me juzgan?”

    “¿Y si me siento peor al remover cosas del pasado?”

    Estos miedos no son un error. Son parte del proceso. Como explica Harvard Health, el sistema nervioso tiende a interpretar lo nuevo como una amenaza hasta que comprobamos que estamos a salvo. Fuente aquí

    Lo importante no es no tener miedo. Lo importante es atreverse a atravesarlo.


    ¿Qué hace un psicólogo humanista?

    Desde el enfoque humanista, el psicólogo no es alguien que “te arregla” ni que tiene todas las respuestas. Es alguien que te acompaña de verdad.

    Te escucha sin juzgar. Te ayuda a explorar tu historia, a entender cómo te hablas a ti mismo/a, y a reconectar con tus propios recursos. El objetivo no es eliminar el malestar a toda costa, sino comprenderlo y transformarlo desde dentro.

    Como escribió Carl Rogers, uno de los grandes referentes del enfoque humanista:

    “Cuando me acepto tal como soy, entonces puedo cambiar.”


    ¿Hablar con amigos no es suficiente?

    Tener personas cerca que te escuchen es fundamental. Pero la terapia ofrece algo distinto:

    Neutralidad, formación clínica, profundidad emocional y un espacio protegido.

    Caso real: Laura, 34 años. “Llevaba años sintiéndome triste, pero la gente me decía que tenía una vida envidiable. En terapia, pude hablar sin justificarme, sin que nadie intentara minimizar lo que sentía. Por primera vez, sentí que alguien me escuchaba de verdad.”

    Ese tipo de escucha es transformadora.


    ¿Cuándo es el momento de ir a terapia?

    No hace falta tocar fondo. A veces, el mejor momento para pedir ayuda es cuando empiezas a sentir que algo no encaja.

    Estas son algunas señales:

    • Tu malestar emocional ya no es pasajero.
    • Tus estrategias para sentirte bien dejaron de funcionar.
    • Estás cansado/a de repetir los mismos patrones.
    • Tienes ganas de conocerte más, cuidarte mejor.

    Ir a terapia no es un signo de debilidad. Es un acto profundo de autorresponsabilidad.


    ¿Cuándo empieza a notarse que la terapia ayuda?

    Cada persona tiene su ritmo, pero muchos estudios coinciden en que los primeros cambios se sienten entre las 8 y 12 sesiones, especialmente si hay compromiso y un vínculo de confianza con el terapeuta.

    Estudio clave: APA (American Psychological Association) señala que los tratamientos psicológicos basados en evidencia son eficaces en un amplio rango de trastornos y contextos. Puedes ver el estudio completo aquí

    Fase 1: Evaluación

    Desde la primera sesión, ya puede aparecer un alivio inicial. Ser escuchado con presencia ya es reparador.

    Fase 2: Intervención profunda

    Aquí se exploran experiencias pasadas, pensamientos automáticos, emociones y patrones relacionales. Este trabajo requiere tiempo, pero genera cambios genuinos.


    ¿Cómo sabrás que estás avanzando?

    No siempre lo notarás con grandes cambios externos. A veces es algo más sutil:

    • Dejas de exigirte perfección.
    • Empiezas a decir “no” sin culpa.
    • Entiendes lo que necesitas y te lo das.
    • Tus relaciones cambian, porque tú estás cambiando.
    • Hay más paz, incluso en medio del caos.

    Y no, no es magia. Es proceso. Es trabajo interno sostenido.


    ¿Y si me siento peor durante la terapia?

    Sí, puede pasar. A veces para sanar hay que mirar de frente lo que duele. Pero no estás solo/a. Tu terapeuta está ahí para sostener también ese tramo.

    “La herida es el lugar por donde entra la luz.” — Rumi

    Remover el dolor no es fracasar. Es confiar lo suficiente como para dejar de esconderlo.


    ¿Qué factores hacen que la terapia funcione?

    1. La relación terapéuticaEl vínculo de confianza entre paciente y terapeuta representa hasta el 60% del éxito terapéutico. Estudio: Norcross & Lambert, 2019
    2. Tu compromisoNo se trata de “tener ganas” todo el tiempo. Se trata de presentarte incluso cuando cuesta.
    3. La formación y humanidad del profesionalPregunta por su enfoque, experiencia, valores. Tienes derecho a elegir con quién abrir tu mundo interior.

    ¿Qué puedes hacer tú para sacar el máximo provecho?

    • Recuerda por qué empezasteEscribe tus motivos. Te ayudarán en los momentos de duda.
    • Sé honesto y curioso/aLa terapia no es un examen. No necesitas “quedar bien”.
    • Sé constanteNo todas las sesiones serán intensas, pero cada una aporta algo.
    • Aplica lo que descubres en tu vida diariaLo que trabajas en sesión cobra sentido cuando lo llevas a tu cotidianidad.

    Conclusión: sí, la terapia funciona

    No porque sea una solución mágica, sino porque te ofrece algo real:

    Un espacio donde volver a ti. Donde sanar sin presión. Donde recordar que puedes vivir más en paz, con más conciencia y más autenticidad.

    Funciona cuando hay compromiso, vínculo, presencia y tiempo.

    Funciona cuando dejas de sobrevivir y empiezas a habitarte con amor.


    Recomendado:

    Why therapy works | TEDx | Dr. Jonathan Shedler

    Un enfoque riguroso sobre por qué la terapia psicológica realmente funciona, desde la evidencia clínica. Ver video aquí


    Preguntas frecuentes sobre la terapia psicológica

    ¿Ir al psicólogo funciona?
    Sí. La terapia funciona cuando hay vínculo, compromiso y un entorno seguro para mirar hacia dentro y transformar el malestar. No es magia: es un proceso humano sostenido.

    ¿Cuándo empezaré a sentirme mejor en terapia?
    Muchas personas notan cambios entre las sesiones 8 y 12, sobre todo si se establece una buena relación terapéutica. Pero cada proceso es único.

    ¿Qué hace un psicólogo humanista?
    Acompaña sin juzgar, ayuda a que entiendas tu mundo interno y a que reconectes contigo desde la aceptación. No te «arregla», te ayuda a crecer desde dentro.

    ¿Y si me siento peor durante la terapia?
    Es posible sentirse removido al empezar a hablar de temas dolorosos. No es un retroceso, sino una parte natural del proceso de sanación.