Terapia psicológica para adultos

Iniciar un proceso terapéutico es, en muchos casos, una decisión valiente. La terapia psicológica para adultos ofrece un espacio seguro y confidencial donde poder comprender lo que te ocurre, poner palabras a tu experiencia y encontrar nuevas formas de relacionarte contigo y con los demás.
Este espacio está pensado para personas adultas que atraviesan momentos de malestar emocional, bloqueo, confusión o sufrimiento, así como para quienes desean conocerse mejor y desarrollar recursos internos para su bienestar psicológico.

Un espacio terapéutico para comprender y sostener lo que te ocurre

En la vida adulta se acumulan experiencias, responsabilidades y vínculos que pueden generar desgaste emocional. A veces el malestar aparece de forma clara; otras, se manifiesta a través del cuerpo, del cansancio o de una sensación persistente de insatisfacción.
La terapia no busca “arreglar” a la persona, sino acompañarla a comprender su historia, sus emociones y sus necesidades, respetando su ritmo y su singularidad.

¿Cuándo puede ayudarte la terapia para adultos?

La terapia psicológica para adultos puede ser útil en situaciones como:
Ansiedad, estrés o sensación de desbordamiento
Tristeza persistente, apatía o vacío emocional
Dificultades en relaciones personales o laborales
Procesos de duelo o pérdidas significativas
Experiencias traumáticas o recuerdos difíciles
Problemas de autoestima o autoexigencia elevada
Momentos de cambio vital o crisis personal
No es necesario “estar muy mal” para acudir a terapia. A veces basta con sentir que algo no encaja o que necesitas un espacio propio de escucha y reflexión.

Nuestro enfoque terapéutico

El trabajo terapéutico se basa en un enfoque humanista e integrador, con una mirada clínica sensible al trauma y al apego. Esto implica:
Una relación terapéutica basada en la confianza y el respeto
Atención a la experiencia emocional y corporal
Comprensión del contexto vital de la persona
Objetivos realistas, consensuados y revisables
Cada proceso es único. La terapia se adapta a la persona, no al revés.

Cómo es el proceso terapéutico

El proceso comienza con una primera sesión de valoración, donde se explora el motivo de consulta y se aclaran dudas. A partir de ahí, se establecen objetivos terapéuticos y una frecuencia de sesiones adecuada a cada caso.
La duración del proceso varía según las necesidades de la persona. Algunas dificultades requieren intervenciones más breves; otras, un acompañamiento más prolongado.

Mujer en sesión de terapia psicológica con una profesional al fondo, en un espacio cálido y tranquilo, con luz suave y elementos de calma sobre una mesa.



Modalidad presencial y online

La terapia para adultos puede realizarse de forma presencial o online, manteniendo el mismo encuadre profesional y confidencialidad. La modalidad se decide conjuntamente, teniendo en cuenta las circunstancias y preferencias de cada persona.

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FAQs


¿Necesito un motivo concreto para acudir a terapia?
No. Puedes acudir a terapia aunque no sepas exactamente qué te ocurre. El proceso terapéutico ayuda a clarificar el malestar y darle sentido.
¿Cuánto dura un proceso de terapia para adultos?
Depende de cada persona y de la dificultad trabajada. La duración se valora y revisa a lo largo del proceso.
¿La terapia online es igual de efectiva que la presencial?
Sí, en muchos casos la terapia online es igual de efectiva, siempre que se cuente con un espacio adecuado y una buena conexión.
¿Con qué frecuencia son las sesiones?
Habitualmente las sesiones son semanales o quincenales, aunque la frecuencia puede ajustarse según las necesidades.