Autor: Iris Pasamón Gonzalo

  • El trauma no vive solo en la mente: cuando el cuerpo recuerda lo que no pudo ser sostenido

    El trauma no vive solo en la mente: cuando el cuerpo recuerda lo que no pudo ser sostenido

    Hay personas que llegan a consulta diciendo algo que, clínicamente, es muy preciso:

    “Sé que ya pasó… pero mi cuerpo no lo sabe.”

    No es una metáfora.

    Es una descripción exacta de cómo funciona el trauma.

    Desde hace años, la investigación en neurociencia y la experiencia clínica coinciden en algo esencial: el trauma no es solo un recuerdo psicológico, es una experiencia corporal no integrada. El cuerpo aprende a sobrevivir cuando no hubo condiciones suficientes para sentir seguridad, sostén o protección. Si necesitas servicios especializados de psicología consulta nuestra sección.


    El trauma no es lo que ocurrió, sino lo que quedó dentro

    Una de las confusiones más frecuentes es pensar que el trauma se define por la gravedad objetiva del hecho. Sin embargo, tanto la clínica contemporánea como autores de referencia coinciden en que el trauma no se mide por el evento, sino por la respuesta del sistema nervioso.

    El trauma aparece cuando:

    • una experiencia desborda la capacidad de regulación
    • no hubo acompañamiento emocional suficiente
    • el cuerpo tuvo que adaptarse solo

    En palabras cercanas a la mirada de Gabor Maté:

    el trauma no es el daño, sino la desconexión que se produce para poder seguir viviendo.


    El cuerpo como guardián de la experiencia

    Cuando una situación resulta abrumadora, el cerebro prioriza la supervivencia frente a la elaboración consciente. En esos momentos:

    • la amígdala se activa intensamente
    • el hipocampo no logra organizar la experiencia como pasado
    • la corteza prefrontal reduce su capacidad de reflexión

    El resultado es que la experiencia no se integra como recuerdo narrativo, sino que queda almacenada como:

    • sensaciones corporales
    • respuestas automáticas
    • patrones emocionales repetidos

    Por eso, años después, una persona puede:

    • reaccionar con ansiedad sin entender por qué
    • bloquearse ante ciertos vínculos
    • sentir peligro donde no lo hay
    • desconectarse emocionalmente sin querer hacerlo

    No es irracionalidad.

    Es memoria corporal.


    Cuando hablar no alcanza

    Durante mucho tiempo se pensó que comprender intelectualmente el trauma era suficiente para superarlo. Sin embargo, en la práctica clínica vemos a menudo que entender no equivale a regular.

    Muchas personas saben perfectamente:

    • qué les pasó
    • por qué son como son
    • de dónde vienen sus patrones

    Y aun así, su cuerpo sigue reaccionando como si el peligro continuara.

    Esto no significa que hablar no sea importante.

    Significa que el lenguaje no siempre accede al nivel donde se aloja el trauma.

    Antes de explorar recuerdos, el sistema nervioso necesita sentir algo muy básico: seguridad.


    Regulación antes que exploración

    Uno de los principios más sólidos en terapia del trauma es este:

    No se puede integrar aquello que el cuerpo aún vive como una amenaza.

    Por eso, el trabajo terapéutico informado en trauma comienza muchas veces por:

    • ayudar a la persona a reconocer sus estados corporales
    • ampliar la ventana de tolerancia
    • recuperar sensación de control interno
    • construir una relación terapéutica segura y estable

    Cuando el cuerpo deja de estar en alerta constante, la mente puede empezar a organizar, simbolizar e integrar.


    El síntoma no es el enemigo

    Desde una mirada humanista y compasiva, el síntoma no se interpreta como algo que haya que eliminar rápidamente, sino como una adaptación que tuvo sentido en su contexto.

    La ansiedad, la hiperexigencia, la desconexión emocional o el control no aparecen por casualidad. Son respuestas inteligentes de un organismo que aprendió a protegerse como pudo.

    Gabor Maté lo expresa con gran claridad:

    La pregunta no es “qué te pasa”, sino “qué te pasó”.

    Cuando la persona deja de luchar contra sus síntomas y empieza a comprenderlos, se abre un espacio nuevo: el de la integración.


    La sanación ocurre en relación

    El sistema nervioso no se regula en soledad. Se regula en presencia de otro sistema nervioso que ofrece:

    • coherencia
    • calma
    • disponibilidad emocional
    • respeto por los ritmos internos

    Por eso, en trauma, la relación terapéutica no es un añadido: es parte del tratamiento.

    La seguridad no se explica.

    Se experimenta.


    Sanar no es borrar, es volver a habitar el presente

    La sanación del trauma no consiste en olvidar ni en “pasar página” rápidamente. Consiste en algo mucho más profundo y realista: ayudar al cuerpo a comprender que el peligro terminó.

    Cuando eso ocurre:

    • el pasado deja de invadir el presente
    • el cuerpo recupera flexibilidad
    • la persona puede elegir, en lugar de reaccionar

    Y poco a poco, vuelve algo esencial: la sensación de estar viva en su propia vida.


    Si algo de esto resuena contigo

    Si al leer este texto has sentido reconocimiento, no es casualidad. Muchas personas viven con las consecuencias del trauma sin ponerle nombre, cargando con culpa o sensación de fallo personal.

    El trauma no es una debilidad.

    Es una historia de adaptación.

    Trabajarlo desde una psicología humanista, informada en trauma y respetuosa con el cuerpo permite procesos de sanación reales, sin forzar, sin revivir innecesariamente el dolor y sin perder de vista la dignidad de la persona.


    Sobre mi enfoque profesional

    Trabajo desde una psicología humanista e integradora, con especial atención al trauma, la regulación del sistema nervioso y la relación terapéutica. Mi mirada une neurociencia, cuerpo y vínculo, entendiendo el síntoma como una respuesta adaptativa y la terapia como un espacio de seguridad donde volver a encontrarse.


  • TDAH, trauma y apego: una mirada clínica y humanista

    TDAH, trauma y apego: una mirada clínica y humanista

    Comprender el TDAH desde el trauma, el apego y la neurobiología. Un enfoque clínico y trauma-informado.

    Iris Pasamón

    Psicóloga humanista especializada en trauma y apego | EMDR

    El Baúl de Psicología


    Introducción

    El Trastorno por Déficit de Atención con o sin Hiperactividad (TDAH) ha sido tradicionalmente explicado desde un modelo biomédico centrado en el déficit neurobiológico y la genética. Aunque este enfoque ha permitido avances relevantes, resulta insuficiente para comprender la complejidad emocional, relacional y clínica que presentan muchas personas diagnosticadas con TDAH, tanto en la infancia como en la adultez.

    Desde la práctica clínica trauma-informada, el TDAH aparece con frecuencia vinculado a dificultades en la regulación emocional, en la organización interna y en la sensación de seguridad, aspectos que se desarrollan en el contexto del vínculo temprano. Esta observación clínica conecta el TDAH con otros procesos ampliamente descritos en psicología del trauma, como el apego inseguro, la disociación y el trauma complejo.


    El TDAH como alteración del desarrollo de la autorregulación

    Las funciones comúnmente afectadas en el TDAH —atención sostenida, inhibición conductual, regulación emocional y planificación— dependen de la maduración de la corteza prefrontal y de su integración con los sistemas subcorticales implicados en la emoción y la respuesta al estrés.

    Esta maduración no ocurre de forma aislada, sino en interacción constante con el entorno relacional. La autorregulación se construye inicialmente a través de la co-regulación con las figuras de apego. Cuando este proceso se ve interferido de forma sostenida, el sistema nervioso no se detiene, sino que se adapta organizándose alrededor de la alerta.

    Este mismo patrón adaptativo puede observarse también en personas con historias de apego inseguro, un tema que desarrollo con mayor profundidad en el artículo Apego y regulación emocional.


    Estrés temprano y trauma relacional

    En trauma del desarrollo, el impacto no proviene únicamente de experiencias extremas. El estrés relacional crónico, a menudo invisible o normalizado, puede alterar de forma significativa la organización del sistema nervioso.

    Factores como cuidadores emocionalmente desbordados, separaciones tempranas, duelos no acompañados o contextos familiares altamente exigentes generan una activación sostenida del sistema nervioso infantil. Esta activación prolongada es un elemento central tanto en el TDAH como en lo que clínicamente se describe como trauma complejo, tema que amplío en el artículo Trauma complejo y desarrollo emocional.


    Hiperactividad e inatención desde la neurobiología del trauma

    Hiperactividad

    Desde un enfoque trauma-informado, la hiperactividad puede entenderse como expresión de un estado de activación simpática persistente. El movimiento constante y la impulsividad funcionan como intentos automáticos de regulación frente a una sensación interna de amenaza.

    Este patrón es similar al observado en ciertos estados de hiperactivación traumática, donde el cuerpo permanece en alerta incluso en ausencia de peligro real.

    Inatención

    La inatención, por su parte, no implica necesariamente un déficit cognitivo. Muchas personas con TDAH muestran una capacidad intensa de concentración en contextos emocionalmente seguros o altamente motivantes.

    Cuando el sistema nervioso permanece en modo vigilancia, la atención se fragmenta. En algunos casos, esta fragmentación puede coexistir con fenómenos disociativos leves, un mecanismo adaptativo que explico en el artículo Disociación: cuando el cuerpo aprende a desconectarse.


    TDAH, apego y alta sensibilidad

    Clínicamente, es frecuente encontrar en personas con TDAH una elevada sensibilidad emocional, una fuerte empatía y una gran capacidad perceptiva. Estas características, lejos de ser incompatibles con el diagnóstico, suelen estar relacionadas con sistemas nerviosos altamente reactivos.

    En algunos casos, esta sensibilidad ha sido conceptualizada como alta sensibilidad, un rasgo que puede confundirse o solaparse con el TDAH cuando no se tiene en cuenta la historia relacional y el contexto traumático. Este solapamiento lo abordo con mayor detalle en el artículo Alta sensibilidad y trauma: similitudes, diferencias y confusiones frecuentes.


    Implicaciones clínicas desde los modelos trauma-informados y EMDR

    Desde el modelo de Procesamiento Adaptativo de la Información (AIP), el TDAH puede comprenderse como una dificultad en la integración de experiencias tempranas asociadas a estrés, inseguridad o desbordamiento emocional, que quedaron almacenadas en redes de memoria no adaptativas.

    Un abordaje coherente con esta mirada implica priorizar la regulación del sistema nervioso, el trabajo con el cuerpo y la historia relacional, antes que el control conductual o el rendimiento. La intervención se orienta a restaurar la sensación de seguridad y a favorecer una integración más adaptativa de la experiencia.


    Si te has sentido reflejada o reflejado

    Si al leer este artículo has reconocido aspectos de tu historia, de tu forma de sentir o de tus dificultades actuales, es importante subrayar algo fundamental: no estás fallando. Muchas de estas respuestas tienen sentido cuando se comprenden desde la historia relacional y el funcionamiento del sistema nervioso.

    En consulta acompaño procesos relacionados con:

    • TDAH desde una mirada trauma-informada
    • Dificultades de regulación emocional
    • Historia de apego y vínculos tempranos
    • Trauma complejo y estrés relacional crónico

    Cada proceso terapéutico es único y requiere una evaluación individualizada y cuidadosa. Si sientes que este enfoque encaja contigo, puedes ponerte en contacto conmigo para valorar si puedo acompañarte en tu proceso terapéutico.

    👉 Solicitar información o pedir cita


    Conclusión

    Comprender el TDAH desde el trauma y el apego permite abandonar lecturas simplistas y profundamente culpabilizadoras. No se trata de cerebros defectuosos, sino de sistemas nerviosos que aprendieron a adaptarse en contextos emocionalmente exigentes.

    Esta mirada constituye una base ética y clínica sólida para una psicología humanista, respetuosa y verdaderamente trauma-informada.


    Nota profesional

    Este artículo tiene fines divulgativos y no sustituye una evaluación clínica individualizada. Si necesitas ayuda profesional de un psicólogo en Las Palmas consulta nuestros servicios.

  • Firma del libro «El vuelo del pequeño colibrí» en El Libro Técnico

    Firma del libro «El vuelo del pequeño colibrí» en El Libro Técnico

    El próximo 10 de diciembre te invitamos a un evento muy especial en El Libro Técnico – Casa del Lector, una de las librerías más emblemáticas de Las Palmas de Gran Canaria.
    La psicóloga y educadora social Iris Pasamón Gonzalo firmará ejemplares de su cuento ilustrado “El vuelo del pequeño colibrí”, un libro para acompañar el duelo infantil desde la ternura, el respeto y la comprensión.

    Evento firma del libro el vuelo del pequeño colibrí

    Sobre el libro: “El vuelo del pequeño colibrí”

    El vuelo del pequeño colibrí es un cuento ilustrado publicado por Apuleyo Ediciones, creado para ayudar a niños y niñas a comprender la pérdida de un ser querido.

    A través de la historia de Lila y su querido amigo Don, el cuento invita a los pequeños lectores a reconocer y validar emociones como:

    • Tristeza
    • Enfado
    • Confusión
    • Nostalgia

    El mensaje principal es claro y profundo: la muerte forma parte de la vida, pero el amor y los recuerdos permanecen.

    Este libro se ha convertido en una herramienta emocional para familias, docentes y profesionales que buscan una manera respetuosa, honesta y cercana de hablar del duelo con la infancia.

    📘 Editorial: Apuleyo Ediciones
    🌐 Web: https://apuleyoediciones.com
    📖 Libro: El vuelo del pequeño colibrí


    Sobre la autora: Iris Pasamón Gonzalo

    Iris Pasamón Gonzalo es psicóloga y educadora social, especializada en duelo, educación emocional y acompañamiento respetuoso a la infancia.
    Su trabajo profesional se centra en crear espacios seguros donde niñas, niños y familias puedan expresar sus emociones, comprenderlas y transformarlas.

    El vuelo del pequeño colibrí es la síntesis de esa experiencia: un cuento escrito con sensibilidad, cercanía y un gran respeto por los procesos emocionales de los más pequeños.

    Puedes seguir a la autora en:
    🌐 Web / Redes/ Iris Pasamón – El Baul de Psicología – Espacio Edúcate


    El Libro Técnico – Casa del Lector

    La firma se celebrará en El Libro Técnico, una librería histórica de Las Palmas fundada hace más de 60 años y muy vinculada a la comunidad lectora canaria.

    Ofrecen:

    • Libros especializados y literatura infantil
    • Actividades culturales
    • Presentaciones y firmas
    • Material escolar y papelería

    📍 Dirección: Calle Tomás Morales, 44–46, 35003 Las Palmas de Gran Canaria
    🌐 Web: https://ellibrotecnico.com


    ¿Qué encontrarás en este evento?

    Durante la firma podrás:

    • Conocer a la autora y charlar con ella
    • Llevarte tu ejemplar firmado y dedicado
    • Preguntar cómo utilizar el cuento en casa, en el aula o en intervención profesional
    • Descubrir más libros para trabajar emociones y duelo en la infancia

    Es un evento ideal para:

    • Familias
    • Profesorado
    • Orientación educativa
    • Psicólogos/as
    • Educadores sociales
    • Personas interesadas en literatura infantil emocional

    Detalles del evento

    📅 Fecha: 10 de diciembre
    🕓 Horario: 16:00 a 20:00
    📍 Lugar: El Libro Técnico – Casa del Lector
    🗺️ Dirección: Calle Tomás Morales, 44–46, Las Palmas
    🎯 Actividad: Firma del libro “El vuelo del pequeño colibrí”


    Te esperamos

    Si alguna vez te has preguntado cómo explicar la muerte a un niño o niña con sensibilidad, claridad y amor, este encuentro es una oportunidad perfecta para descubrir una herramienta que acompaña de verdad.

    Te esperamos el 10 de diciembre, entre 16:00 y 20:00, en El Libro Técnico.
    Un espacio para compartir historias, emociones y literatura que sana.

    Preguntas frecuentes sobre el evento

    ¿Es necesario reservar entrada para asistir a la firma?

    No, no es necesario reservar. La entrada es libre y puedes acudir directamente durante el horario del evento.

    ¿Tiene coste la participación en la firma?

    No. La asistencia es gratuita. Solo pagas si deseas comprar el libro y llevártelo firmado.

    ¿Puedo llevar un libro que ya tengo para que me lo firmen?

    Sí, puedes llevar tu ejemplar de “El vuelo del pequeño colibrí” y la autora te lo firmará sin problema.

    ¿Habrá libros disponibles para comprar allí mismo?

    Sí. El Libro Técnico contará con ejemplares disponibles para su compra durante todo el evento.

    ¿A qué edades está dirigido el libro “El vuelo del pequeño colibrí”?

    El cuento está recomendado a partir de 5–6 años, aunque también es una herramienta útil para familias, docentes y profesionales.

    ¿Es un evento adecuado para niños y niñas?

    Sí. Es un encuentro tranquilo y cercano donde menores pueden asistir acompañados de una persona adulta.

    ¿Dónde se celebra exactamente el evento?

    En El Libro Técnico – Casa del Lector, Calle Tomás Morales 44–46, Las Palmas de Gran Canaria.

    ¿Qué horarios tiene la firma?

    El 10 de diciembre, de 16:00 a 20:00 horas. Puedes llegar en cualquier momento dentro de ese intervalo.

    ¿La autora estará disponible para charlar o responder preguntas?

    Sí. Iris Pasamón Gonzalo estará presente durante todo el evento firmando, conversando con asistentes y respondiendo dudas sobre el libro o el duelo infantil.

  • Cuando Aprendes a Sostener Demasiado Pronto: Una Mirada Profunda y Humanista al Trauma Relacional

    Cuando Aprendes a Sostener Demasiado Pronto: Una Mirada Profunda y Humanista al Trauma Relacional

    Por Iris Pasamón – Psicóloga Humanista especializada en trauma, apego y regulación emocional

    Hay experiencias que no dejan cicatrices visibles, pero marcan profundamente cómo una persona se vincula, se cuida y se entiende a sí misma. Las llamamos traumas relacionales: no provienen de un único suceso, sino de la falta sostenida de mirada, presencia, seguridad emocional y acompañamiento.

    Muchas personas que vivieron este tipo de infancia tuvieron que aprender a sostener demasiado pronto: hacerse mayores antes de tiempo, anticipar tensiones, adaptarse al entorno y reprimir lo que necesitaban. Este artículo explora cómo se forma ese patrón, cómo afecta a tus relaciones y a tu cuerpo, y cómo puede empezar la verdadera reparación emocional.

    1. Cuando la infancia obliga a adaptarse más de lo que el cuerpo puede sostener

    La psicología del apego ha demostrado que la infancia es fundamental para construir seguridad interna. Cuando falta un vínculo estable, sensible y disponible, el niño adapta su conducta para sobrevivir emocionalmente.

    Adaptaciones comunes:

    – Hiperatención al estado emocional de los demás

    – Supresión de las propias necesidades

    – Miedo a molestar o desbordar

    – Búsqueda constante de aprobación

    – Construcción de una imagen fuerte, complaciente o excesivamente madura

    No son rasgos de personalidad: son respuestas adaptativas que protegieron en la infancia y que, en la adultez, se convierten en patrones dolorosos.

    Base científica:

    – Bowlby y Ainsworth: importancia de la sensibilidad y la responsividad en el apego seguro.

    – Crittenden: patrones desorganizados derivados de entornos incoherentes.

    – Dan Siegel: el cerebro del niño se desarrolla dentro de las relaciones.

    – Gabor Maté: el trauma como desconexión interna.

    2. El cuerpo aprende antes que las palabras: neurociencia del trauma relacional

    El trauma relacional se almacena en el cuerpo. La teoría polivagal explica que, sin suficiente co-regulación, el sistema nervioso aprende a vivir en alerta. De adulta, puedes experimentar:

    – Hipervigilancia emocional

    – Ansiedad anticipatoria

    – Tensión corporal constante

    – Dificultad para relajarte

    – Miedo profundo a la pérdida

    – Vergüenza al necesitar apoyo

    – Confusión entre calma y vacío

    No son debilidades: son adaptaciones fisiológicas que surgieron para mantenerte a salvo en un entorno imprevisible.

    3. El amor aprendido desde la necesidad: por qué eliges lo que eliges

    El cuerpo busca lo familiar, no lo sano. Si creciste con afecto intermitente, distancia emocional o inconsistencias, de adulta puedes sentir más atracción por vínculos complicados o personas indisponibles.

    Esto no es falta de criterio: es memoria corporal.

    El sistema nervioso confunde intensidad con conexión, y lo predecible con aburrimiento, porque nunca tuvo la oportunidad de aprender lo que es un vínculo verdaderamente seguro.

    4. Intensidad ≠ Conexión: la confusión más frecuente en el trauma relacional

    La intensidad emocional activa el sistema de alerta (dopamina, cortisol y adrenalina). Genera sensación de “química”, pero es activación traumática.

    La conexión real —estable, recíproca, coherente— no activa el sistema de amenaza. Aporta calma, seguridad y claridad. Si nunca viviste esto, la seguridad puede sentirse incómoda o confusa al principio.

    5. ¿Cómo empieza la reparación? Un camino profundo y real

    Sanar no es olvidar, ni forzar pensamientos positivos. Sanar es enseñar a tu cuerpo que ya no está en peligro, y permitirte vivir desde otro lugar.

    Pasos fundamentales:

    1. Nombrar tu historia con honestidad (sin minimizar ni justificar).

    2. Reconectar con el cuerpo a través de respiración, grounding y presencia.

    3. Revisar y comprender tus patrones vinculares sin culpa.

    4. Aceptar que la seguridad al principio se siente rara.

    5. Darte lo que nunca recibiste: descanso, límites, ternura adulta y relaciones reguladoras.

    6. Volver a ti: el inicio de todo

    La reparación se nota cuando:

    – ya no te aferras

    – eliges vínculos que no te desregulan

    – dices “no” sin culpa

    – tu paz pesa más que tu miedo

    – ya no confundes tensión con amor

    – habitas tu cuerpo con más presencia y menos alerta

    No es un destino final, sino un proceso vivo. Un regreso lento y profundo hacia ti.

    Conclusión

    Si te reconoces en este texto, no estás rota. Estás respondiendo como responde cualquier persona que sobrevivió sin el sostén emocional que necesitaba.

    La buena noticia es que lo aprendido puede transformarse. Tu cuerpo puede aprender calma. Tu mente puede aprender claridad. Tu corazón puede aprender un amor que no duela.

    Este es un camino honesto, profundo y reparador.

    Y empieza por volver a ti.

    Si necesitas agendar una terapia para adultos visita nuestra sección especializada.

  • Un pequeño salto hacia la presencia online de El Baúl

    Un pequeño salto hacia la presencia online de El Baúl

    Cómo dimos el paso digital con Hasta el Top

    Empezar un proyecto desde cero puede ser abrumador…

    Cuando decidí lanzar El Baúl de Psicología, lo tenía claro: quería un espacio profesional, cercano y con alma. Un lugar donde quienes buscan ayuda pudieran encontrar información útil, sentir confianza y dar el primer paso hacia su bienestar. Pero claro… tener esa visión no es lo mismo que saber llevarla al mundo digital.

    No tenía página web, ni ficha de Google, ni idea de por dónde empezar para que me encontraran online. Sabía que necesitaba algo más que una web bonita: necesitaba que funcionara, que llegara a personas reales. Ahí es donde entró en juego Hasta el Top.

    Una chica mira las serps y encuentra el Baúl de Psicología en primeras posiciones

    Una guía clara para no perderme entre términos raros

    Desde el primer contacto me sentí acompañada. Me explicaron con mucha cercanía todo lo que íbamos a construir juntas: la web, la estrategia de contenidos, el posicionamiento local, la ficha de Google, e incluso cosas que ni sabía que existían, como los datos estructurados o Google Search Console (sí, suena complicado, pero te lo explican como si fueras de la familia).

    Me ayudaron no solo a tener presencia online, sino a entender cómo funciona todo eso. Y eso me dio mucha tranquilidad.

    Lo que hicimos (y seguimos haciendo)

    • Creamos una web clara, amable y profesional, enfocada en los servicios que ofrezco como psicóloga en Las Palmas.
    • Redactamos textos pensados para conectar, pero también para aparecer en Google.
    • Abrimos y optimizamos mi ficha de Google Business.
    • Dejamos todo listo para poder seguir creciendo poco a poco: SEO, herramientas de análisis, y una base sólida sobre la que seguir construyendo.

    Un comienzo con mucha proyección

    Aunque aún estamos en los primeros pasos, ya noto el cambio. Ahora tengo una web con la que me siento representada, empiezo a aparecer en búsquedas locales y he recibido los primeros mensajes gracias a que me han encontrado online.

    Sé que esto es una carrera de fondo, pero ya no me siento sola ni perdida. Y eso lo valoro muchísimo.


    Testimonio (reflejado desde la perspectiva de El Baúl)

    “Trabajar con Hasta el Top ha sido una experiencia muy positiva. Me ayudaron desde el inicio a crear una web que realmente refleja lo que soy y lo que ofrezco. Lo que más agradezco es que me explicaron todo con mucha claridad, y hoy me siento mucho más segura sabiendo que tengo una base digital sólida desde la que seguir creciendo. Su cercanía y profesionalidad marcaron la diferencia.”

    ⭐⭐⭐⭐⭐
    Valoración: 10/10

    Preguntas frecuentes

    ¿Por qué decidiste crear una web para tu consulta?
    Porque quería que las personas pudieran encontrarme fácilmente, saber quién soy y qué tipo de terapia ofrezco, sin depender solo del boca a boca.

    ¿Te resultó complicado todo el proceso?
    No. Me sentí acompañada en todo momento. Me explicaron cada paso de forma muy clara, y eso me dio mucha tranquilidad.

    ¿Ya estás notando resultados?
    Sí, aunque es un proceso a medio plazo. Ya he empezado a recibir visitas y contactos gracias a la web y la ficha de Google.

    ¿Recomiendas trabajar con profesionales del SEO?
    Definitivamente sí. Me ayudaron a crear una base digital sólida que ahora me permite crecer con más confianza.

  • ¿Ir al psicólogo funciona? ¿Cuándo y cómo empezaré a sentirme mejor?

    ¿Ir al psicólogo funciona? ¿Cuándo y cómo empezaré a sentirme mejor?

    Cuando pedir ayuda se convierte en un acto de valentía

    Cuando algo dentro de ti empieza a doler o simplemente deja de tener sentido, surge una de las preguntas más humanas que puedes hacerte:

    Una mujer apoya su cabeza sobre su mano mientas considera terapia psicológica, se puede ver por la ventana el parque San Telmo de Gran Canaria

    “¿Y si hablara con alguien que me ayude a entender qué me pasa?”

    Es una duda legítima. Y también un primer paso valiente.

    Este artículo está pensado para acompañarte en esa pregunta, con una mirada honesta, cercana y basada tanto en la experiencia clínica como en la evidencia científica. Aquí encontrarás respuestas claras, casos reales, datos actualizados y, sobre todo, un enfoque profundamente humano. Y si necesitas ayuda profesional y terapia psicológica en Las Palmas u Online pásate por nuestra sección de servicios de Psicología.


    El miedo a ir al psicólogo: algo más común de lo que crees

    A pesar de que hoy hablamos más de salud mental, muchas personas todavía sienten resistencia a pedir ayuda. ¿Te suena esto?

    “No estoy tan mal como para ir al psicólogo.”

    “¿Y si me juzgan?”

    “¿Y si me siento peor al remover cosas del pasado?”

    Estos miedos no son un error. Son parte del proceso. Como explica Harvard Health, el sistema nervioso tiende a interpretar lo nuevo como una amenaza hasta que comprobamos que estamos a salvo. Fuente aquí

    Lo importante no es no tener miedo. Lo importante es atreverse a atravesarlo.


    ¿Qué hace un psicólogo humanista?

    Desde el enfoque humanista, el psicólogo no es alguien que “te arregla” ni que tiene todas las respuestas. Es alguien que te acompaña de verdad.

    Te escucha sin juzgar. Te ayuda a explorar tu historia, a entender cómo te hablas a ti mismo/a, y a reconectar con tus propios recursos. El objetivo no es eliminar el malestar a toda costa, sino comprenderlo y transformarlo desde dentro.

    Como escribió Carl Rogers, uno de los grandes referentes del enfoque humanista:

    “Cuando me acepto tal como soy, entonces puedo cambiar.”


    ¿Hablar con amigos no es suficiente?

    Tener personas cerca que te escuchen es fundamental. Pero la terapia ofrece algo distinto:

    Neutralidad, formación clínica, profundidad emocional y un espacio protegido.

    Caso real: Laura, 34 años. “Llevaba años sintiéndome triste, pero la gente me decía que tenía una vida envidiable. En terapia, pude hablar sin justificarme, sin que nadie intentara minimizar lo que sentía. Por primera vez, sentí que alguien me escuchaba de verdad.”

    Ese tipo de escucha es transformadora.


    ¿Cuándo es el momento de ir a terapia?

    No hace falta tocar fondo. A veces, el mejor momento para pedir ayuda es cuando empiezas a sentir que algo no encaja.

    Estas son algunas señales:

    • Tu malestar emocional ya no es pasajero.
    • Tus estrategias para sentirte bien dejaron de funcionar.
    • Estás cansado/a de repetir los mismos patrones.
    • Tienes ganas de conocerte más, cuidarte mejor.

    Ir a terapia no es un signo de debilidad. Es un acto profundo de autorresponsabilidad.


    ¿Cuándo empieza a notarse que la terapia ayuda?

    Cada persona tiene su ritmo, pero muchos estudios coinciden en que los primeros cambios se sienten entre las 8 y 12 sesiones, especialmente si hay compromiso y un vínculo de confianza con el terapeuta.

    Estudio clave: APA (American Psychological Association) señala que los tratamientos psicológicos basados en evidencia son eficaces en un amplio rango de trastornos y contextos. Puedes ver el estudio completo aquí

    Fase 1: Evaluación

    Desde la primera sesión, ya puede aparecer un alivio inicial. Ser escuchado con presencia ya es reparador.

    Fase 2: Intervención profunda

    Aquí se exploran experiencias pasadas, pensamientos automáticos, emociones y patrones relacionales. Este trabajo requiere tiempo, pero genera cambios genuinos.


    ¿Cómo sabrás que estás avanzando?

    No siempre lo notarás con grandes cambios externos. A veces es algo más sutil:

    • Dejas de exigirte perfección.
    • Empiezas a decir “no” sin culpa.
    • Entiendes lo que necesitas y te lo das.
    • Tus relaciones cambian, porque tú estás cambiando.
    • Hay más paz, incluso en medio del caos.

    Y no, no es magia. Es proceso. Es trabajo interno sostenido.


    ¿Y si me siento peor durante la terapia?

    Sí, puede pasar. A veces para sanar hay que mirar de frente lo que duele. Pero no estás solo/a. Tu terapeuta está ahí para sostener también ese tramo.

    “La herida es el lugar por donde entra la luz.” — Rumi

    Remover el dolor no es fracasar. Es confiar lo suficiente como para dejar de esconderlo.


    ¿Qué factores hacen que la terapia funcione?

    1. La relación terapéuticaEl vínculo de confianza entre paciente y terapeuta representa hasta el 60% del éxito terapéutico. Estudio: Norcross & Lambert, 2019
    2. Tu compromisoNo se trata de “tener ganas” todo el tiempo. Se trata de presentarte incluso cuando cuesta.
    3. La formación y humanidad del profesionalPregunta por su enfoque, experiencia, valores. Tienes derecho a elegir con quién abrir tu mundo interior.

    ¿Qué puedes hacer tú para sacar el máximo provecho?

    • Recuerda por qué empezasteEscribe tus motivos. Te ayudarán en los momentos de duda.
    • Sé honesto y curioso/aLa terapia no es un examen. No necesitas “quedar bien”.
    • Sé constanteNo todas las sesiones serán intensas, pero cada una aporta algo.
    • Aplica lo que descubres en tu vida diariaLo que trabajas en sesión cobra sentido cuando lo llevas a tu cotidianidad.

    Conclusión: sí, la terapia funciona

    No porque sea una solución mágica, sino porque te ofrece algo real:

    Un espacio donde volver a ti. Donde sanar sin presión. Donde recordar que puedes vivir más en paz, con más conciencia y más autenticidad.

    Funciona cuando hay compromiso, vínculo, presencia y tiempo.

    Funciona cuando dejas de sobrevivir y empiezas a habitarte con amor.


    Recomendado:

    Why therapy works | TEDx | Dr. Jonathan Shedler

    Un enfoque riguroso sobre por qué la terapia psicológica realmente funciona, desde la evidencia clínica. Ver video aquí


    Preguntas frecuentes sobre la terapia psicológica

    ¿Ir al psicólogo funciona?
    Sí. La terapia funciona cuando hay vínculo, compromiso y un entorno seguro para mirar hacia dentro y transformar el malestar. No es magia: es un proceso humano sostenido.

    ¿Cuándo empezaré a sentirme mejor en terapia?
    Muchas personas notan cambios entre las sesiones 8 y 12, sobre todo si se establece una buena relación terapéutica. Pero cada proceso es único.

    ¿Qué hace un psicólogo humanista?
    Acompaña sin juzgar, ayuda a que entiendas tu mundo interno y a que reconectes contigo desde la aceptación. No te «arregla», te ayuda a crecer desde dentro.

    ¿Y si me siento peor durante la terapia?
    Es posible sentirse removido al empezar a hablar de temas dolorosos. No es un retroceso, sino una parte natural del proceso de sanación.

  • ¿Qué buscamos en nuestras vacaciones?

    ¿Qué buscamos en nuestras vacaciones?

    ¿Qué pasa cuando descansar se vuelve incómodo?

    Si nos vamos a lo más cercano, las vacaciones suelen ser un tiempo en el que estamos buscando diferentes cosas. En su mayoría, viajes o actividades en las que recrearnos, relajarnos, vivir lo que no vivimos a lo largo del año, saliéndonos así de la rutina. También puede ser visto como un tiempo en el que aligeramos el peso de las responsabilidades diarias.

    Una mejor recostada en la playa de la Alde en Gran Canaria está tomándose unas vacaciones como terapia psicológica.

    Pero ¿qué pasa si las vacaciones se vuelven otro tipo de responsabilidad? ¿Podemos llegar a estar ansiosos por no tener un viaje programado en nuestro verano? ¿Podemos vernos angustiados por no saber o no poder ocupar el tiempo de las vacaciones? El caso es que las vacaciones se pueden convertir para algunas personas en un foco de angustia. Ya sea por el deseo del aprovechamiento del tiempo hasta el máximo. O bien, por no tener un plan para este año que cubra la mayoría del tiempo de descanso. Así es, irónicamente, también le llamamos “tiempo de descanso”.

    Cuando el descanso se convierte en presión

    Después de reflexionar sobre esto, recordando veranos en los que he vivido esto en mi pellejo o he escuchado a gente de mi entorno con el mismo dilema, me pregunto qué ha ocurrido cuando he estado largo tiempo sin una actividad programada o haciendo turismo por algún país lejano.

    Y lo que encuentro es que el vacío no tiene por qué ser sinónimo de pérdida. A veces, no hacer nada es justamente lo que necesitamos para reconectar.

    ¿Y si las vacaciones fueran terapéuticas?

    ¿Qué pasa si simplemente descansamos? ¿Qué ocurre si la única modificación de tu rutina es la de que hay más tiempo libre?

    Habrá respuestas miles a esto, tantas como personas diversas somos. Pero para los que se angustian con el vacío que se experimenta en las vacaciones va este mensaje: las vacaciones se pueden convertir en un tiempo sanador. Un tiempo terapéutico, si prefieres llamarlo así. ¿Cómo es esto sin irte a un retiro de yoga?

    Aunque parezca contradictorio, diversos estudios respaldan la idea de que el descanso real —el que no está lleno de actividades— mejora la salud mental, la creatividad y el equilibrio emocional. Scientific American lo explica aquí, destacando cómo el cerebro necesita espacios vacíos para funcionar bien.

    Regresar a ti: el poder de parar

    Un tiempo terapéutico puede darse simplemente abriendo el espacio a mirarnos internamente, a darnos el espacio para que surjan las preguntas que no surgen durante el resto del año “porque-no-tengo-tiempo”. A ofrecernos el silencio que puede avivar la inspiración para el nuevo curso. Inspiración sobre nuestra vida, y replantearnos lo que podemos/queremos/soñamos hacer… o simplemente ser, a partir de ese comienzo.

    Para mí septiembre siempre ha sido como un Año Nuevo en miniatura. Lo comienzo con la misma ilusión y ganas. Y el tiempo anterior, si tiene los suficientes vacíos, me ha ayudado a tener un espacio para echarme gasolina y volver a comenzar. Claro, eso se da cuando te amigas con el vacío. Entonces irte hacia dentro y “resetearte” adquiere matices nuevos. Yo sigo en ello, y sé de buena tinta que muchos otros y otras también están en ello.

    A veces, darnos espacio para descansar también saca a la luz preguntas que hemos ido dejando para después. Si sientes que este momento te está invitando a mirar hacia dentro con más profundidad, quizás sea el momento de iniciar un acompañamiento profesional. Puedes conocer más sobre nuestros servicios de psicología aquí.

    Un deseo para tu verano sin exigencias

    Si este texto acaba en tu pantalla por casualidad y llegas a esta parte, no pienses que estoy hablando de que te recluyas este verano en un monasterio (aunque si te agrada ¿por qué no? Son tus vacaciones :p ). Más bien te deseo que hagas lo que quieras.

    Por ejemplo, socializar, reírte, hacer deporte, viajar, salir, irte de cañas, nadar en la piscina /mar/lago más cercano, y echarte largas siestas. Pero si te encuentras algún(os) día(s) desocupados, y empiezas a ver como surge la inquietud, respira unos segundos y tómatelo como una señal de que estás empezando a regalarte un “tiempo vacío”. Un buen espacio para que te asomes a mirar con toda la curiosidad de un niño qué sale de ahí, qué sale de ti.


    Preguntas frecuentes sobre el descanso y las vacaciones sin planes

    1. ¿Es normal sentirse ansioso por no tener vacaciones programadas?
    Sí, es más común de lo que parece. Vivimos en una cultura que premia la productividad incluso en el ocio. Sentirse incómodo al “no hacer nada” es una señal de que quizá necesitas recuperar otro ritmo.

    2. ¿Por qué me cuesta tanto descansar de verdad?
    Porque muchas veces asociamos el valor personal con estar activos o “aprovechando el tiempo”. Descansar requiere permitirse parar, sin culpa ni exigencias.

    3. ¿Cómo puede ser terapéutico el tiempo libre?
    Cuando no llenamos cada segundo de actividad, aparece el espacio para mirar hacia dentro, sentir lo que hay y conectar con deseos reales. Eso, en sí mismo, puede ser sanador.

    4. ¿Qué pasa si me aburro durante las vacaciones?
    El aburrimiento no es enemigo. Puede ser una puerta a la creatividad, al descanso profundo o a pensamientos que no emergen cuando estamos ocupados. Es parte del proceso.

    5. ¿Es necesario tener un plan para descansar bien?
    No. A veces lo más reparador surge sin planificación. Dejar espacios abiertos permite que aparezca lo inesperado, lo espontáneo y lo verdaderamente restaurador.

  • Aprende a cuidar a tu Niño Interior: una guía desde la psicología y la experiencia real

    Aprende a cuidar a tu Niño Interior: una guía desde la psicología y la experiencia real

    Muchos adultos guardamos dentro de nosotros al niño o niña que fuimos. Esa parte sensible, curiosa y vulnerable que, en su momento, necesitó cuidados, validación y protección. Y aunque por fuera hayamos crecido, por dentro aún quedan huellas. A veces muy visibles, a veces más escondidas.

    Este artículo está pensado para ti, que quieres empezar a hacerte cargo de esa parte interna que sigue viva. Una guía para reconocerla, comprenderla y comenzar a sanar. Sin promesas vacías ni soluciones mágicas, pero sí con herramientas profundas y reales, apoyadas en la psicología y en mi propia experiencia como terapeuta y como persona en proceso.


    ¿Qué es el Niño Interior?

    El Niño Interior es una representación emocional y simbólica de lo que sentimos, vivimos y aprendimos en la infancia. Está formado por recuerdos, emociones y creencias que nacieron en nuestros primeros años y que, si no fueron adecuadamente integrados, siguen operando en nuestra vida adulta.

    Como explica el Center on the Developing Child de Harvard, las experiencias tempranas tienen un fuerte impacto en el desarrollo cerebral y emocional ver estudio.


    ¿Cómo saber si tu Niño Interior está activo?

    Puede que no lo hayas notado hasta ahora, pero probablemente ya has sentido su presencia. Esa reacción desproporcionada cuando alguien te critica, esa tristeza intensa al sentirte excluido, ese miedo a equivocarte que te bloquea… Muchas veces no somos nosotros adultos los que reaccionamos, sino una parte interna más pequeña que se siente en peligro.

    Patrón de pensamientos

    • «No soy suficiente»
    • «Seguro que voy a fallar»
    • «Me van a rechazar»

    Emociones recurrentes

    • Vergüenza intensa
    • Soledad
    • Ira desbordada o llanto fácil

    Conductas habituales

    • Evitación de ciertas situaciones
    • Necesidad excesiva de aprobación
    • Autoexigencia constante

    Estas reacciones no vienen de la nada. Son la forma que nuestro Niño Interior ha encontrado para protegerse de aquello que, en su momento, le dolió. Si quieres profundizar en cómo las experiencias adversas afectan a la vida adulta, te recomiendo este informe sobre la huella del trauma infantil.

    Hombre sentado en un banco mira la fotografía de cuando era niño y se conecta con su niño interior

    ¿Cómo cuidar y sanar al Niño Interior?

    1. Reconócelo: ponle nombre y forma

    Tómate un momento y recuerda cómo eras de pequeño. ¿Qué cosas te gustaban? ¿Qué te dolía? ¿Cómo reaccionabas cuando estabas triste o tenías miedo? Puedes incluso cerrar los ojos, respirar profundo y visualizarte. Este ejercicio de conexión emocional ayuda a traer al presente una parte de ti que necesita ser vista.

    Si quieres una pauta guiada, puedes hacer esta visualización sencilla: siéntate en un lugar tranquilo, respira profundo y visualízate con cinco o seis años. Obsérvate. ¿Qué expresión tienes? ¿Qué sientes al mirarte desde el presente? Puedes repetir este ejercicio cada semana para fortalecer el vínculo con tu parte interna.

    2. Identifica cuándo aparece y por qué

    El Niño Interior no aparece porque sí. Se activa cuando algo en el presente nos recuerda (aunque sea de forma inconsciente) a una vivencia pasada no resuelta. Por ejemplo:

    • Situaciones de exclusión pueden activar memorias de aislamiento escolar.
    • Críticas sutiles pueden recordarte a exigencias constantes de figuras de autoridad.
    • Un conflicto con la pareja puede resonar con el miedo al abandono.

    Empieza a hacer una especie de mapa emocional: ¿qué situaciones te remueven más? ¿Qué sientes y qué piensas en esos momentos? ¿Qué te recuerda?

    En este artículo sobre heridas infantiles encontrarás ejemplos comunes que pueden ayudarte a comprender mejor tus activadores personales.

    3. Aprende a hablarle con compasión

    No se trata solo de identificarlo, sino de aprender a tratarlo con el cariño que no siempre recibió. Cuando tu Niño Interior aparezca, cambia el discurso interno. En lugar de exigirte, culparte o criticarte, haz una pausa y pregúntate: ¿qué necesita esa parte de mí ahora?

    Frases como:

    • «Estoy contigo, entiendo que esto te duele»
    • «Ahora no estás solo, yo te acompaño»
    • «Lo que sientes tiene sentido, y vamos a buscar una manera de cuidarnos»

    Son frases poderosas. Estás construyendo una relación segura contigo mismo, como señala la psicología humanista.

    4. Crea nuevas experiencias reparadoras

    No podemos cambiar el pasado, pero sí podemos generar nuevas vivencias que compensen, en parte, las que nos dañaron. ¿Tu infancia fue muy exigente y con poco juego? Reserva espacios para el disfrute sin culpa. ¿Te faltó afecto? Rodéate de personas cálidas y disponibles.

    Caso real: Una paciente que acompañé compartía que siempre sintió que debía portarse «perfecta» para ser querida. A través del trabajo con su Niño Interior, pudo permitirse mostrarse más espontánea, conectar con el juego y soltar la autoexigencia.

    Esto no fue fácil ni inmediato, pero sí profundamente transformador.

    Este estudio reciente sobre terapia de integración del Niño Interior muestra cómo este enfoque puede reducir síntomas de ansiedad y mejorar el bienestar.

    5. Pide ayuda si lo necesitas

    Sanar no siempre se puede (ni se debe) hacer en soledad. A veces es necesario contar con una persona profesional que nos ayude a sostener el proceso, identificar heridas profundas y acompañar la reparación emocional.

    La terapia centrada en el Niño Interior es especialmente eficaz cuando hay un vínculo terapéutico seguro. El proceso no es lineal, pero sí profundamente sanador cuando se hace con respeto y presencia.

    Para una experiencia más visual y directa, te recomiendo este video sobre cómo sanar las heridas emocionales de la infancia, con una explicación clara y respetuosa.


    ¿Y si el autoconocimiento fuera la clave?

    Muchas de las heridas que aún duelen están ligadas a no habernos comprendido del todo. A mirar hacia otro lado por miedo, por culpa o simplemente porque nadie nos enseñó a escucharnos. En ese sentido, te invito a leer este artículo publicado en Espacio Educate: La clave de la sanación: conocerte a ti mismo. En él profundizo sobre cómo el autoconocimiento puede convertirse en el primer paso real para sanar, porque nadie puede cuidar lo que no conoce, y nadie puede cambiar lo que no ve. Si te resuena lo que estás leyendo aquí, probablemente este otro texto también te hable directamente al corazón.


    En resumen: tu Niño Interior no es una debilidad, es una puerta

    Acompañarlo no significa quedarte anclado en el pasado, sino reconocer tu historia, legitimar tu dolor y crear nuevas formas de estar contigo mismo.

    Sanar al Niño Interior es una forma de construir una adultez más libre, más coherente, más amorosa. Y aunque no es un camino fácil ni inmediato, sí es un camino que merece la pena.

    Si sientes que este proceso te está tocando y deseas trabajarlo de forma acompañada, la terapia puede ser un espacio seguro para empezar. En El Baúl de Psicología, ofrezco acompañamiento desde una mirada integradora y cercana, tanto presencial en Gran Canaria como online.


    Sección FAQ visible – Preguntas frecuentes sobre el Niño Interior


    1. ¿Qué es el Niño Interior en psicología?
    Es una representación simbólica y emocional de nuestras vivencias infantiles. Incluye recuerdos, emociones y creencias que pueden seguir afectándonos en la adultez si no han sido integradas o comprendidas.


    2. ¿Cómo sé si mi Niño Interior está herido?
    Puedes notarlo a través de reacciones emocionales intensas ante ciertas situaciones (críticas, rechazo, miedo a fallar), patrones de pensamiento limitantes o conductas como la autoexigencia o la evitación.


    3. ¿Cómo puedo empezar a sanar a mi Niño Interior?
    El primer paso es reconocerlo y escucharlo con compasión. Practicar la autovalidación, ofrecerte nuevas experiencias reparadoras y revisar qué situaciones activan tus heridas actuales puede ayudarte mucho.


    4. ¿Es necesario hacer terapia para trabajar con el Niño Interior?
    No siempre, pero puede ser muy beneficioso. Un profesional puede ayudarte a identificar heridas profundas y acompañarte de forma segura y respetuosa en el proceso de integración emocional.


    5. ¿Sanar al Niño Interior significa revivir el pasado?
    No necesariamente. Se trata de reconocer tu historia y darte hoy lo que entonces no recibiste. No para quedarte en el pasado, sino para construir una adultez más libre, amorosa y consciente.

  • ¿Qué es el miedo y cómo puede sernos útil esta emoción tan desagradable?

    ¿Qué es el miedo y cómo puede sernos útil esta emoción tan desagradable?

    No tengas miedo”, nos dicen. Pero el miedo está ahí. Nos aprieta el pecho, nos hace dudar… y también nos cuida.

    Sentir miedo es una experiencia profundamente humana. Aparece ante situaciones que percibimos como amenazantes: desde hablar en público, cambiar de trabajo, enfrentar una enfermedad o sentirnos expuestos emocionalmente. Pero ¿y si, en lugar de verlo como enemigo, lo miramos como un aliado incómodo pero sabio?

    En este artículo vamos a explorar qué es el miedo, para qué sirve, cuándo se convierte en un problema y cómo puedes empezar a relacionarte mejor con él. Todo desde una perspectiva profesional, cercana y basada en evidencia.

    Una chica se nota angustiada, como con miedo, esta pasando por una crisis psicológica y ha salido a la playa de Arinaga en Gran Canaria para relajarse

    ¿Qué es el miedo?

    El miedo es una emoción básica universal. Se activa cuando sentimos que algo puede amenazar nuestro bienestar: ya sea físico (una enfermedad), emocional (una ruptura) o social (una crítica pública).

    Ejemplo: Estás a punto de hablar en público. Tu voz tiembla, te sudan las manos y tu mente empieza a imaginar todo lo que puede salir mal. No hay peligro real, pero tu cuerpo reacciona como si lo hubiera.

    En momentos así, tu cerebro activa un sistema de alarma muy eficaz. Este sistema puede activarse incluso antes de que te des cuenta, gracias a la acción de una estructura cerebral llamada amígdala.


    ¿Cómo se manifiesta el miedo?

    El miedo no siempre se presenta como un susto evidente. A veces es más sutil y persistente, como una tensión constante o una preocupación que no desaparece.

    A nivel cognitivo

    • Pensamientos negativos anticipatorios
    • Imágenes mentales de fracaso o rechazo
    • Dificultad para concentrarse o rumiación constante

    A nivel físico

    • Tensión muscular
    • Sudoración, molestias digestivas
    • Insomnio o sensación de agotamiento

    A nivel emocional

    • Inseguridad, inquietud
    • Ansiedad o evitación
    • Sensación de amenaza constante

    Ejemplo: Quieres poner límites a alguien que te hace daño, pero solo pensarlo te bloquea. Sabes que es lo adecuado, pero tu miedo actúa para “protegerte” de un posible conflicto, aunque se vuelva en tu contra.


    ¿Qué ocurre en el cerebro cuando sentimos miedo?

    Cuando el cerebro percibe una amenaza, activa lo que se conoce como el circuito del miedo. Este proceso implica distintas áreas que trabajan de forma coordinada:

    • Amígdala: detecta el peligro y activa la respuesta emocional
    • Hipotálamo: inicia los cambios físicos para la acción
    • Hipocampo: compara con recuerdos pasados
    • Corteza prefrontal: analiza la situación con mayor consciencia

    Este proceso puede ocurrir en milisegundos. Literalmente, el cuerpo reacciona antes de que tú seas consciente de lo que ocurre. Así lo muestra este artículo de revisión científica del NIH.

    Recurso complementario recomendado:

    ¿Cuál es la explicación científica del miedo? – Video en YouTube


    ¿Para qué sirve el miedo?

    Aunque suele percibirse como una emoción incómoda, el miedo cumple funciones adaptativas fundamentales para el ser humano.

    Nos pone alerta

    Activa la atención y la vigilancia. Esto puede ayudarte a detectar un peligro, evitar una situación dañina o prepararte mejor.

    Nos impulsa a actuar

    Puede provocar tres tipos de respuestas:

    • Huir: alejarte del peligro
    • Protegerte: buscar seguridad o apoyo
    • Afrontar: actuar de manera decidida ante el problema

    Ejemplo: Si una situación laboral te sobrepasa, el miedo puede ayudarte a pedir ayuda, prepararte mejor o tomar decisiones importantes.

    Nos enseña para el futuro

    El miedo se graba en la memoria y permite evitar situaciones similares en el futuro. Esto es útil, salvo cuando se convierte en una reacción desproporcionada.

    Referencia: En algunos casos, el miedo queda activado incluso cuando el peligro ya no está, como ocurre en el trastorno de estrés postraumático (TEPT).


    ¿Cuándo el miedo deja de ser útil?

    El miedo se convierte en un problema cuando:

    • Limita tus decisiones o acciones
    • Bloquea tus relaciones o tu desarrollo personal
    • Aparece con frecuencia, intensidad o sin una amenaza real
    • Te impide hacer cosas que sabes que te harían bien

    Ejemplo: Sabes que necesitas terminar una relación que te hace daño, pero el miedo a quedarte sola te paraliza, aunque entiendes racionalmente que es lo mejor.


    ¿Por qué sentimos miedo sin una amenaza real?

    Estas son algunas causas comunes:

    • Experiencias pasadas no procesadas
    • Modelos familiares temerosos o sobreprotectores
    • Rasgos heredados relacionados con la sensibilidad al peligro
    • Traumas infantiles o situaciones de vulnerabilidad temprana

    Referencia: Se ha comprobado que el miedo también se aprende por observación, especialmente durante la infancia.


    Consecuencias de vivir con miedo constante

    Cuando el miedo no se gestiona adecuadamente, puede tener consecuencias importantes en la salud física y mental:

    • Estrés crónico
    • Ansiedad generalizada o ataques de pánico
    • Insomnio o trastornos del sueño
    • Aislamiento social o dificultades en las relaciones
    • Baja autoestima y bloqueo vital

    Referencia: El exceso de cortisol, hormona del estrés, puede afectar negativamente al sistema nervioso, la memoria, el sistema digestivo y el estado de ánimo.


    ¿Qué podemos hacer para gestionar el miedo?

    El objetivo no es eliminar el miedo, sino aprender a convivir con él desde un lugar más sano. Algunas estrategias recomendadas:

    1. Nombrar el miedo

    Identificarlo con claridad permite desactivarlo parcialmente. Pregúntate: ¿qué miedo es realmente? ¿Al rechazo, al fracaso, a no tener control?

    2. Escucharlo sin juzgar

    Pregúntate: ¿qué quiere proteger? ¿Qué cree que va a pasar? ¿A qué situación me recuerda?

    3. Afrontarlo de manera progresiva

    Exponerte a tus miedos poco a poco, con recursos y apoyo, puede ayudarte a superarlos sin forzarte.

    Ejemplo: Si te da miedo conducir, puedes empezar por pequeños trayectos, acompañado, en horarios tranquilos.

    Referencia: La exposición progresiva es una de las estrategias más efectivas para superar miedos disfuncionales desde la psicología basada en la evidencia.


    ¿Cuándo pedir ayuda profesional?

    Cuando el miedo:

    • Interfiere en tu vida cotidiana
    • Te bloquea emocional o físicamente
    • Se acompaña de ansiedad, insomnio o aislamiento
    • No desaparece a pesar de tus esfuerzos

    Un acompañamiento psicológico puede ayudarte a identificar el origen del miedo, comprenderlo desde tu historia personal y desarrollar herramientas eficaces para gestionarlo con seguridad.

    Si el miedo está afectando tu día a día y sientes que sola no puedes gestionarlo, quizás sea el momento de pedir ayuda. En El Baúl de Psicología, ofrecemos acompañamiento profesional para que puedas comprender tu miedo, trabajar su origen y recuperar tu bienestar desde un enfoque seguro, humano y basado en evidencia.


    Conclusión

    El miedo es una emoción natural, básica y protectora. No es tu enemigo, aunque puede volverse muy incómodo cuando no sabemos cómo gestionarlo. Entenderlo y aprender a convivir con él puede ser el primer paso hacia una vida más consciente, valiente y libre.


    1. ¿Qué es exactamente el miedo y por qué lo sentimos?

    El miedo es una emoción básica que aparece ante lo que percibimos como una amenaza. Su función es protegernos, activando una respuesta rápida para huir, defendernos o actuar.


    2. ¿El miedo siempre es negativo?
    No. Aunque puede resultar incómodo, el miedo tiene un papel adaptativo clave: nos alerta, nos prepara y nos ayuda a evitar peligros. El problema surge cuando se vuelve desproporcionado o persistente.


    3. ¿Por qué tengo miedo si sé que no hay un peligro real?
    Esto puede deberse a experiencias pasadas no resueltas, aprendizajes familiares o traumas. El cerebro activa su sistema de alarma aunque no exista una amenaza presente real.


    4. ¿Cómo se manifiesta el miedo en el cuerpo y la mente?
    Puede aparecer como tensión física, insomnio, dificultad para concentrarse, pensamientos anticipatorios negativos o necesidad de evitar ciertas situaciones.


    5. ¿Cuándo debería pedir ayuda profesional para gestionar el miedo?
    Si el miedo te bloquea, interfiere con tu vida cotidiana o genera ansiedad persistente, es recomendable acudir a terapia. Un acompañamiento profesional puede ayudarte a comprenderlo y transformarlo de forma segura.

  • ¿De verdad quieres que tus hijos e hijas sean felices?

    ¿De verdad quieres que tus hijos e hijas sean felices?

    Reflexión sobre las expectativas adultas y el acompañamiento emocional en la infancia


    ¿Cuántas veces has dicho o escuchado aquello de “solo quiero que mis hijos e hijas sean felices”? Esta frase, que parece un acto de amor incondicional, encierra muchas veces una trampa emocional invisible: habla más de las necesidades de las personas adultas que de las necesidades reales de la infancia

    En este artículo te invito a mirar esta idea desde una perspectiva psicológica y humana, para acompañar mejor a la infancia y ofrecer un espacio donde puedan sentirse seguras y comprendidas, también en sus emociones difíciles.

    Un padre de la mano de su hija en la playa disfrutan de la tarde, la mejor terapia de psicología

    ¿Qué esconde realmente el deseo de que sean felices?

    Cuando deseamos que nuestros hijos e hijas sean felices, a veces lo que buscamos sin darnos cuenta es sentirnos bien al verles sonreír. Nos alivia verles contentos, y nos cuesta sostener cuando expresan tristeza, miedo, enfado o frustración.

    De forma inconsciente, podemos esperar que ellos regulen su mundo emocional para que nosotros no nos sintamos incómodos.

    Ya lo explicó Winnicott (1960) al señalar que la función de madres, padres y figuras de cuidado no es proteger a la infancia de las emociones dolorosas, sino ofrecer un entorno lo suficientemente seguro como para que puedan sentirlas y procesarlas.

    El problema no es que los niños y niñas sientan tristeza, enfado o miedo, sino nuestro propio malestar al verles pasarlo mal.


    El riesgo de convertir la felicidad en una meta

    La felicidad no es un estado continuo. Las investigaciones en psicología positiva (Lyubomirsky et al., 2005) demuestran que es fluctuante, depende de muchos factores y cambia a lo largo de la vida.

    Si les transmitimos la idea de que lo esperado es estar siempre felices, pueden:

    • Aprender a ocultar emociones como la tristeza, la rabia o la decepción.

    • Sentir que no tienen permiso para mostrar sus emociones cuando estas son incómodas.

    • Desconectarse de lo que sienten para evitar generar malestar en las personas adultas.

    Pero las emociones no desaparecen por esconderlas. Quedan sin procesar y pueden dificultar su bienestar emocional a medio y largo plazo.


    Todas las emociones son necesarias

    Desde una perspectiva neuropsicológica y evolutiva (Panksepp, 1998; Siegel, 2012) sabemos que cada emoción cumple una función importante:

    • La tristeza ayuda a elaborar las pérdidas.

    • El miedo nos protege de los peligros.

    • El enfado nos muestra que algo nos ha herido o nos incomoda.

    • La frustración nos entrena en la tolerancia y la paciencia.

    Evitar que vivan estas emociones no les prepara mejor, sino todo lo contrario. Lo que necesitan es experimentar, comprender y aprender a regular sus emociones, acompañados de una persona adulta disponible y confiable.


    Lo que la infancia realmente necesita

    No necesitan que les aseguremos estar siempre felices, sino:

    • Que les acompañemos cuando sientan tristeza, enfado, miedo o inseguridad.

    • Que puedan expresarse sin que intentemos rápidamente arreglar lo que sienten.

    • Que normalicemos las emociones difíciles como parte natural de la vida.

    La teoría del apego (Bowlby, 1969) y las investigaciones sobre mentalización (Fonagy y Target, 1997) nos muestran que lo que da seguridad emocional no es evitar el malestar, sino saber que pueden sentirlo sin quedarse solas o solos en ese proceso.


    La relación con nuestro propio mundo emocional

    Es habitual que, en consulta, surja esta pregunta:

    ”¿Qué pasa si no sé sostener lo que sienten?”

    La respuesta es simple pero profunda: primero necesitamos sostenernos a nosotras y nosotros mismos.

    Autores como Siegel (2012) o Schore (2003) nos muestran que la capacidad de los niños y niñas para regularse emocionalmente depende de la regulación de las figuras adultas. No basta con decir “tranquila”, “todo irá bien” si nos desbordamos por dentro. La regulación emocional se transmite a través de la presencia.

    Cuando no hemos aprendido a convivir con nuestras propias emociones difíciles, es muy difícil acompañarlas en la infancia sin intentar eliminarlas.


    Entonces, ¿qué es realmente importante?

    Más allá de desear su felicidad, lo que verdaderamente necesitan es:

    ✔ Ser una base segura en cualquier emoción

    ✔ Validar lo que sienten, sin urgencia por cambiarlo

    ✔ Estar disponibles y presentes, sin juicio ni prisa

    ✔ Mostrar con naturalidad que todas las emociones tienen su lugar

    ✔ Crear espacios donde puedan expresar lo que sienten sin miedo

    El bienestar emocional no consiste en evitar el malestar, sino en ofrecer una relación que les permita atravesarlo acompañados.


    ¿Cómo acompañar en el día a día?

    Algunas claves que pueden ayudarte:

    • No busques solo que estén felices, permíteles también estar tristes, enfadados o con miedo.

    • Escucha lo que sienten sin prisa por arreglarlo.

    • Cuida tu propio mundo emocional, cuanto más te sostengas tú, mejor les sostendrás a ellas y ellos.

    • Normaliza que todas las emociones forman parte de la vida.

    • Recuerda que no siempre es necesario solucionar, muchas veces basta con estar.


    Conclusión

    Querer que quienes amamos sean felices es humano y legítimo. Pero si miramos con profundidad, descubrimos que la tarea no es garantizarles felicidad constante, sino ofrecerles un refugio seguro para vivir todas sus emociones.

    Lo verdaderamente importante no es evitar que sufran, sino que, cuando sufran, puedan saber que no estarán solos ni solas.


    ¿Te gustaría profundizar en este proceso?

    Si te has sentido identificada o identificado con esta reflexión y quieres aprender a sostener mejor tu propio mundo emocional o el de tus hijos e hijas, podemos hacerlo juntas.

    En El Baúl de Psicología ofrezco acompañamiento psicológico online y presencial, adaptado a las necesidades de cada persona.

    Si lo necesitas, estoy aquí para acompañarte.

    → Solicitar una primera sesión o más información



    Preguntas frecuentes sobre acompañamiento emocional en la infancia

    1. ¿Por qué no es suficiente desear que los niños sean felices?
    Porque la felicidad no es un estado constante. Las niñas y niños necesitan poder sentir todas sus emociones, no solo las agradables, y saber que no estarán solos cuando surjan las difíciles.


    2. ¿Qué pasa si intento evitar que mis hijos sientan tristeza o enfado?
    Puedes transmitirles, sin querer, que esas emociones no son válidas. Esto puede llevarles a reprimir lo que sienten y a desconectarse de su mundo emocional, afectando su bienestar futuro.


    3. ¿Qué necesita un niño o niña cuando está triste, enfadado o asustado?
    Necesita una persona adulta que le acompañe con presencia, calma y sin juicio. No hace falta que soluciones todo, basta con estar y validar lo que siente.


    4. ¿Qué puedo hacer si a mí también me cuesta sostener emociones difíciles?
    El primer paso es trabajarlo en ti. Cuanto más capaz seas de sostener tus propias emociones, más capacidad tendrás de acompañar las de los demás, especialmente las de tus hijos.


    5. ¿La felicidad infantil se construye evitando el malestar?
    No. Se construye creando vínculos seguros en los que las emociones —todas— tengan espacio. Lo que realmente aporta bienestar es saber que pueden sentir lo que sienten sin miedo a perder tu cercanía.