Autor: Iris Pasamón Gonzalo

  • Freeze y fawn: respuestas de supervivencia y la culpa que llega después

    Freeze y fawn: respuestas de supervivencia y la culpa que llega después

    Ilustración minimalista de una figura encogida con el título “Freeze y Fawn: respuestas de supervivencia y culpa posterior” sobre fondo beige y firma @elbauldepsicologia.

    Hay personas que, ante un conflicto, una mirada dura o una situación que “huele” a peligro, no reaccionan como se supone que “deberían”. No luchan. No huyen. A veces se quedan paralizadas. O hacen lo contrario: se vuelven extremadamente amables, complacientes, “perfectas”, y luego llegan a casa con un nudo en el estómago y una frase clavada: “¿Por qué no dije que no?”

    Si además de paralizarte notas niebla, irrealidad o ‘piloto automático’, puede ayudarte leer sobre disociación emocional: qué es y cómo reconectar

    Si te pasa, no es debilidad. Es neurobiología + aprendizaje relacional.

    Este contenido es informativo y no sustituye la atención profesional.


    Qué es freeze: cuando el cuerpo entra en inmovilidad de defensa

    En trauma, el sistema nervioso no elige “lo correcto”: elige lo que aumenta supervivencia.

    En modelos de cascada defensiva, el organismo puede pasar por activación, congelación, lucha/huida y, si la amenaza se percibe como inescapable, llegar a inmovilidad tónica (parálisis) o colapso. No es una decisión consciente: participan circuitos subcorticales (p. ej., amígdala, hipotálamo, sustancia gris periacueductal), que priorizan vivir sobre “quedar bien”.  

    En clínica somática (p. ej., Sensorimotor), freeze suele describirse como inmovilidad alerta: cuerpo tenso, contención, respiración limitada, mente hiper-vigilante o “en blanco”.  

    Si quieres profundizar en cómo el trauma se expresa en el cuerpo y en el sistema nervioso, aquí lo explico con más detalle: cómo el trauma se manifiesta en el cuerpo

    Señales típicas de freeze (orientativas)

    • Rigidez en mandíbula/pecho, contención respiratoria.
    • Bloqueo de voz (no salen palabras) o mente “en niebla”.
    • Sensación de irrealidad o desconexión (a veces se mezcla con disociación).

    Qué es fawn: la defensa que intenta “apaciguar” para reducir riesgo

    Fawn no es un diagnóstico DSM. Es un término popularizado en el marco del trauma complejo para describir estrategias de apaciguamiento: agradar, anticiparse, ceder, minimizar necesidades, decir “sí” antes de pensar, como forma de evitar conflicto/daño.  

    En crianza, este patrón se refuerza cuando las emociones se minimizan. Aquí tienes una guía práctica sobre por qué validar las emociones en los niños es esencial.

    Dicho en lenguaje de partes (Janina Fisher/IFS): suele ser una parte protectora muy eficaz en entornos donde la seguridad dependía de no incomodar, no molestar, no provocar. No busca felicidad: busca no activar la amenaza.


    Por qué aparece culpa después (y por qué puede ser un “protector” más)

    La culpa posterior suele venir de una colisión entre dos sistemas:

    1. Durante el evento mandó supervivencia (subcortical): freeze o fawn.
    2. Después entra la mente narrativa (corteza prefrontal): reconstruye la escena con el “debería haber…”.

    Ahí nacen frases tipo:

    • “Tenía que haberme defendido.”
    • “Por mi culpa pasó.”
    • “Soy tonta por ceder.”

    Pero en trauma, culpa y vergüenza a menudo funcionan como intentos de recuperar control:

    “Si fue culpa mía, entonces la próxima vez lo haré perfecto y no volverá a pasar.”

    La evidencia muestra asociaciones consistentes entre culpa/vergüenza relacionadas con trauma y síntomas postraumáticos, y que estas emociones pueden mantenerse por autoatribuciones rígidas y autocrítica.  

    Además, hay trabajos específicamente centrados en culpa/vergüenza por las propias respuestas defensivas (por ejemplo, inmovilidad), justamente porque mucha gente se culpa por haber quedado “paralizada” o por “no reaccionar”.  

    Diferencia clínica útil (sin moralina)

    • Culpa: “hice algo mal” (conducta).
    • Vergüenza: “soy yo quien está mal” (identidad).  En trauma, la vergüenza suele pegarse al cuerpo y a la relación: “si muestro mi necesidad, pierdo vínculo”.

    Mapa rápido: cómo se ve en cuerpo, vínculo y conducta

    Freeze

    • Cuerpo: tensión/inmovilidad, mirada fija, contención.
    • Relación: “desaparezco”, me vuelvo pequeña/o, no pido.
    • Efecto: luego llega autocrítica por “no actuar”.

    Fawn

    • Cuerpo: sonrisa automática, activación simpática disimulada (pecho apretado) o falsa calma.
    • Relación: priorizo al otro para mantener paz/seguridad.
    • Efecto: resentimiento, cansancio, culpa por no poner límites.

    Qué ayuda de verdad (sin forzarte): 4 palancas integradas

    1) Palanca neurobiológica: orientación y salida de inmovilidad

    Cuando hay freeze, muchas técnicas “hacia dentro” pueden empeorar si no hay suficiente seguridad. En general, suele ayudar empezar por orientación externa (vista/sonido/espacio) y micro-movimiento dosificado (sin empujar). Esto es coherente con modelos somáticos de titulación.  

    2) Palanca de partes (Fisher/IFS): cambiar el blanco

    En vez de “yo soy así”, cambia a:

    • Hay una parte que se paraliza para protegerme.”
    • Hay una parte que complace para evitar peligro.”
    • Hay una parte que culpa para sentir control.”

    Eso baja vergüenza y abre negociación interna.

    3) Palanca relacional: co-regulación y límites como señales de seguridad

    El sistema nervioso aprende en relación. Fawn suele disminuir cuando hay:

    • límites claros,
    • consistencia,
    • reparación,
    • permiso real para decir “no” sin castigo.

    Si te interesa trabajar límites sin entrar en lucha, puedes apoyarte en este enfoque: límites con amor: educar sin castigos.

    4) Palanca estratégica (Terapia Breve Estratégica): cortar el patrón por donde se mantiene

    No se trata de “ser valiente”. Se trata de diseñar micro-cambios en la secuencia:

    • Si tu patrón es decir sí en automático: practicar demorar la respuesta (“te contesto luego”).
    • Si tu patrón es explicar de más: practicar una frase corta y salir de escena.
    • Si tu patrón es congelarte: practicar una acción mínima (mirar alrededor, mover dedos/pies, pedir un minuto).

    Pequeño, repetible, medible. Eso reeduca más que un discurso interno.


    Errores comunes que mantienen la culpa

    • Confundir freeze con “consentimiento” o “pasividad voluntaria”: la inmovilidad tónica está descrita como respuesta involuntaria bajo amenaza extrema.  
    • Usar la culpa como motor terapéutico: la culpa empuja, pero no integra. Integra la seguridad.
    • Ir “directo al trauma” sin estabilización (especialmente si hay disociación).

    Cuándo pedir ayuda profesional

    Pide apoyo si:

    • hay disociación frecuente, lagunas o sensación de irrealidad,
    • aparecen recuerdos intrusivos, pesadillas, hipervigilancia,
    • la complacencia te deja sin límites de forma repetida,
    • hay conductas de riesgo para apagar estados internos.

    Si hay riesgo urgente o ideas de hacerte daño: 112 (emergencias) y Línea 024 (conducta suicida, 24/7).  

    Si estás viviendo violencia de género o violencia sexual y necesitas orientación: 016 (también WhatsApp 600 000 016).  


    Para familias: cuando el freeze/fawn aparece en infancia

    En peques, freeze puede verse como “me quedo quieto/a”, mirada perdida, “me da igual”, o apagado. Fawn como hiper-adaptación: “no doy problemas”, “me porto perfecto”, demasiado pendiente del adulto.

    Si en casa ves conductas ‘difíciles’ como señal de sobrecarga (y no como manipulación), aquí lo desarrollo: comportamientos desafiantes en niños: comprender y prevenir.

    Aquí es clave:

    • validar emoción (sin validar conducta dañina),
    • límites predecibles (sin humillación),
    • reparación tras conflicto.

    Si quieres un puente claro hacia crianza y educación emocional (tu otra web), estos artículos encajan muy bien:

    • Validar emociones en niños  
    • Límites con amor (sin castigos)  
    • Comportamientos desafiantes: comprender y prevenir  

    Si te reconoces en el ‘hacer’ constante para no sentir, puede interesarte: ansiedad encubierta: cuando la productividad desgasta.


    Cierre

    Freeze y fawn no son fallos de carácter. Son respuestas aprendidas en un sistema nervioso que intentó protegerte con los recursos disponibles. La culpa posterior suele ser otro intento de protegerte (dando sensación de control), pero la salida no es castigarte: es crear más seguridad interna, relacional y corporal para que tu sistema no tenga que sobrevivir “a costa de ti”.
    Si quieres trabajar freeze/fawn con acompañamiento profesional (sin forzar y con seguridad), puedes ver cómo trabajo aquí: El Baúl de Psicología.


    FAQs visibles

    1) ¿Freeze es lo mismo que disociación?

    No siempre. Freeze es inmovilidad defensiva; puede coexistir con disociación, pero no son idénticos. En trauma pueden solaparse.

    2) ¿Por qué me siento culpable después de complacer (fawn)?

    Porque la mente narrativa evalúa el evento con “debería” y porque tu sistema intenta recuperar control. Culpa ≠ responsabilidad real.

    3) ¿Fawn está reconocido clínicamente?

    No es una categoría diagnóstica DSM; es un término usado para describir patrones de apaciguamiento en trauma complejo, popularizado por Pete Walker.  

    4) ¿Freeze significa que en el fondo quería que pasara?

    No. La inmovilidad tónica se describe como respuesta involuntaria bajo amenaza.  

    5) ¿Se puede “desaprender” el fawn?

    En muchas personas, sí: suele requerir trabajo de límites, co-regulación y renegociación con partes protectoras, con cambios pequeños sostenidos.

    6) ¿Cuándo debería pedir ayuda?

    Si se repite, te limita, hay disociación, ataques de pánico, o sientes riesgo. En urgencia: 112 y Línea 024.  mapa, sin absolutizar.

  • Ampliar la ventana de tolerancia: cómo se entrena la regulación sin “aguantar” ni “controlar”

    Ampliar la ventana de tolerancia: cómo se entrena la regulación sin “aguantar” ni “controlar”

    Hay una confusión muy común: llamar “regulación emocional” a hacer desaparecer lo que sientoaguantarlo apretando dientes, o forzarme a seguir como si nada.

    Desde una mirada trauma-informada y neurobiológica, regular no es “ser fuerte”: es aumentar la capacidad del sistema nervioso para estar en contacto con sensaciones y emociones sin colapsar ni dispararse. Es decir: ampliar tu ventana de tolerancia.

    Este contenido es informativo y no sustituye la atención profesional.


    Qué es la “ventana de tolerancia” (y por qué importa)

    La ventana de tolerancia es el rango de activación en el que puedes pensar, sentir y relacionarte sin perder acceso a tus recursos.

    Cuando la intensidad supera esa ventana, el sistema nervioso pasa a estrategias de supervivencia:

    • Hiperactivación (lucha/huida): aceleración, urgencia, irritabilidad, rumiación, hipervigilancia, tensión, insomnio.
    • Hipoactivación (colapso/congelación): desconexión, apatía, niebla mental, embotamiento, “no puedo”, sensación de irrealidad.

    En trauma (también en trauma complejo), el problema no suele ser “la emoción” sino la falta de capacidad interna disponible para sostenerla. No es la ola: es no tener orilla.


    Regular no es controlar: es aprender “dosis + pausa”

    El entrenamiento real ocurre por experiencia corporal repetida:

    Pequeñas dosis de sensación → pausa (orientación/seguridad) → volver.

    Este vaivén enseña al sistema nervioso algo muy concreto: “puedo estar presente y seguir a salvo”. Es el corazón de enfoques somáticos (Sensorimotor), de la perspectiva polivagal (flexibilidad autonómica) y de modelos de partes (Janina Fisher / IFS): no se trata de vencer al síntoma, sino de aumentar capacidad y negociar con protectores.

    El mecanismo (en lenguaje claro)

    • La emoción intensa activa redes de amenaza (amígdala/estrés).
    • Si no hay suficientes señales de seguridad (internas/relacionales), el cuerpo elige supervivencia.
    • Con micro-exposición dosificada y retorno a seguridad, el cerebro aprende predicción nueva: “esto se puede sentir sin peligro”.
    • Esa predicción nueva baja el coste fisiológico de sentir: menos alarma, más integración.

    Por qué “respirar hondo y seguir” a veces empeora

    Porque muchas personas lo usan como supresión (un protector al mando): “me calmo para no sentir”.

    El cuerpo lo nota: puede bajar momentáneamente la activación, pero no amplía ventana; solo desplaza o cronifica.

    Además, en trauma algunas técnicas (respiración muy profunda, “ir hacia dentro” rápido) pueden aumentar síntomas si:

    • hay mucha hipoactivación (más desconexión),
    • hay pánico somático (sensaciones internas se viven como amenaza),
    • hay historia de invasión corporal (el foco interno dispara memoria implícita).

    Regulación no es una técnica suelta. Es dosificación + sentido + relación.


    Cómo entrenar ventana de tolerancia sin hacerte daño (guía práctica)

    1) Señales de “me estoy yendo” (tu mapa de activación)

    Identifica 3–5 señales tempranas, no las “de crisis”.

    Hiper: mandíbula, pecho apretado, prisa, pensamiento en bucle, calor, manos inquietas.

    Hipo: pesadez, mirada fija, “me da igual”, sueño repentino, desconexión del cuerpo.

    Nombrarlas a tiempo es regulación: te devuelve agencia.

    2) Microdosis de sentir (10–20 segundos)

    Elige una sensación manejable (no el núcleo traumático).

    Ejemplos:

    • notar la presión de los pies,
    • la tensión en hombros,
    • una emoción “media” (frustración suave, nostalgia leve).

    Qué haces: observas sin analizar.

    Qué NO haces: “me explico por qué soy así”.

    3) Pausa y orientación (20–40 segundos)

    Vuelve a seguridad con algo externo:

    • mirar 5 objetos y describirlos,
    • girar la cabeza lentamente y buscar “señales de ok” (luz, formas, distancia),
    • sentir respaldo de la silla / pared.

    Esto no es distracción: es comunicarle seguridad al tronco encefálico.

    4) Volver (otra microdosis)

    Repite 2–4 ciclos. Si empeora, bajas dosis o paras.

    Regla de oro: sales mejor que entras. Si no, estabas por encima de ventana.

    5) Co-regulación: el acelerador real

    En trauma, ampliar ventana suele requerir relación:

    • una voz segura,
    • mirada amable,
    • presencia consistente,
    • límites claros.

    Aquí encajan Maté (contexto y apego: no se sana aislándose del mundo) y Fisher/IFS (las partes protectoras confían cuando la relación es segura y predecible).


    Un apunte desde Terapia Breve Estratégica (cuando el problema es el intento de solución)

    A veces la desregulación se mantiene por soluciones fallidas repetidas:

    • “evito sentir” → alivio corto, ansiedad larga.
    • “me obligo a poder” → más presión, más colapso.
    • “me expongo a lo bestia” → confirmo peligro, aumento alarma.

    Intervención estratégica: cambiar el patrón con tareas pequeñas, medibles y sostenibles (microdosis, pausas, exposición graduada con control). No heroicidades.

    Este enlace puede ayudarte a comprender mas este punto


    Errores comunes y malentendidos

    • “Si siento mucho, estoy rota/o.” No: tu sistema nervioso está intentando protegerte con lo que aprendió.
    • “Regular es calmarme rápido.” A veces regular es quedarme con una activación tolerable sin huir.
    • “Cuanto más aguante, más sano.” Aguantar sin recursos ensancha sufrimiento, no ventana.
    • “Si medito, se me pasa.” Meditar puede ayudar, pero no sustituye dosificación, cuerpo y vínculo.

    Cuándo pedir ayuda profesional

    Busca apoyo si:

    • hay disociación frecuente (lagunas, irrealidad, desconexión),
    • ataques de pánico o crisis recurrentes,
    • autolesiones, consumo o conductas de riesgo para apagar sensación,
    • trauma relacional (apego inseguro, relaciones abusivas) que re-activa el sistema constantemente,
    • la hipo/hiperactivación te impide funcionar.

    Un enfoque trauma-informado suele trabajar con estabilizaciónrecursos somáticosco-regulación, y después (si procede) procesamiento (p. ej., EMDR, trabajo de partes, sensorimotor).

    Si sientes que tu ventana de tolerancia se desborda con frecuencia y necesitas acompañamiento, puedes consultar con una psicóloga en Las Palmas


    Cierre

    Ampliar la ventana de tolerancia no es un acto de voluntad: es entrenamiento neurobiológico.

    Dosis pequeñas, pausas claras, vuelta al cuerpo, y—cuando hace falta—una relación terapéutica que sostenga el proceso sin empujar.


    FAQs

    1) ¿Se puede ampliar de verdad la ventana de tolerancia?

    En muchas personas, sí. Suele ser un proceso gradual y no lineal: mejora con práctica dosificada, co-regulación y exposición progresiva con seguridad.

    2) ¿Hiperactivación es lo mismo que ansiedad?

    No siempre. Puede parecer ansiedad, pero en trauma a menudo es activación de amenaza y memoria implícita, no solo preocupación cognitiva.

    3) ¿Hipoactivación es depresión?

    Puede confundirse. La hipoactivación es un estado neurofisiológico de apagado/protección; puede coexistir con depresión, pero no es equivalente.

    4) ¿Por qué “respirar hondo” no me regula?

    Porque si se usa para suprimir o si tu sistema lo vive como invasivo, puede aumentar alarma o desconexión. Lo importante es la dosificación y el contexto de seguridad.

    5) ¿Qué hago si al notar el cuerpo me pongo peor?

    Probablemente estás por encima de tu ventana o te falta anclaje externo. Empieza con orientación visual, contacto con el entorno y microdosis muy breves (o con acompañamiento profesional).

    { «@context»: «https://schema.org», «@type»: «FAQPage», «mainEntity»: [ { «@type»: «Question», «name»: «¿Se puede ampliar de verdad la ventana de tolerancia?», «acceptedAnswer»: { «@type»: «Answer», «text»: «En muchas personas, sí. Suele ser un proceso gradual y no lineal: mejora con práctica dosificada, co-regulación y exposición progresiva con seguridad.» } }, { «@type»: «Question», «name»: «¿Hiperactivación es lo mismo que ansiedad?», «acceptedAnswer»: { «@type»: «Answer», «text»: «No siempre. Puede parecer ansiedad, pero en trauma a menudo es activación de amenaza y memoria implícita, no solo preocupación cognitiva.» } }, { «@type»: «Question», «name»: «¿Hipoactivación es depresión?», «acceptedAnswer»: { «@type»: «Answer», «text»: «Puede confundirse. La hipoactivación es un estado neurofisiológico de apagado/protección; puede coexistir con depresión, pero no es equivalente.» } }, { «@type»: «Question», «name»: «¿Por qué “respirar hondo” no me regula?», «acceptedAnswer»: { «@type»: «Answer», «text»: «Porque si se usa para suprimir o si tu sistema lo vive como invasivo, puede aumentar alarma o desconexión. Lo importante es la dosificación y el contexto de seguridad.» } }, { «@type»: «Question», «name»: «¿Qué hago si al notar el cuerpo me pongo peor?», «acceptedAnswer»: { «@type»: «Answer», «text»: «Probablemente estás por encima de tu ventana o te falta anclaje externo. Empieza con orientación visual, contacto con el entorno y microdosis muy breves (o con acompañamiento profesional).» } } ] }
  • Ventana de tolerancia y trauma: por qué tu cuerpo “se pasa” o “se apaga” (y qué hacer con eso)

    Ventana de tolerancia y trauma: por qué tu cuerpo “se pasa” o “se apaga” (y qué hacer con eso)

    Hay personas que no “se desbordan” solo por estrés. Se desbordan porque su sistema nervioso aprendió, con buena lógica, que la vida puede volverse peligrosa muy rápido. Y entonces hace lo que sabe: acelera (ansiedad, irritabilidad, hipervigilancia) o apaga (desconexión, niebla mental, bloqueo, “me da igual”).

    La ventana de tolerancia es una forma clara de entender esto: el rango de activación fisiológica en el que podemos sentir, pensar y relacionarnos sin perder el control ni desconectarnos. El trauma suele estrechar esa ventana.  

    Este contenido es informativo y no sustituye la atención profesional. Si necesitas una Psicóloga en Las Palmas visita mi sección o pídeme consulta.


    Qué es la ventana de tolerancia (en términos neurobiológicos)

    Imagina tres zonas:

    • Dentro de ventana: el cuerpo está activado “lo justo”. Puedes notar emociones sin ser arrastrade por ellas. Hay acceso a lenguaje, perspectiva, planificación y vínculo.
    • Hiperactivación: el sistema simpático domina (lucha/huida). Suben alerta, urgencia, tensión, rabia, pensamiento acelerado, control, insomnio.
    • Hipoactivación: predomina el apagado/colapso (inmovilización). Baja energía, aparece entumecimiento, disociación, desconexión emocional, “me quedo en blanco”.

    La clave trauma-informada es esta: no es un fallo de carácter; es un patrón de supervivencia automatizado.


    Trauma: cuando el presente se confunde con el pasado

    El trauma no es solo “lo que pasó”, sino lo que el cuerpo tuvo que hacer para sobrevivir cuando no había salida. Eso incluye:

    • entrenar la alarma (hipervigilancia),
    • apagar sensación/emoción (disociación),
    • anticipar rechazo o peligro en lo relacional,
    • sostener control para evitar desbordes.

    Desde teoría polivagal, la neurocepción (detección automática de seguridad/peligro) puede quedarse sesgada hacia amenaza, y el sistema salta rápido a defensa.  


    Una mirada de “partes” (Janina Fisher / IFS): no eres incoherente, estás fragmentade

    En trauma complejo es frecuente sentir “dos verdades” a la vez: una parte quiere acercarse y otra huye; una parte quiere hablar y otra se apaga. Fisher lo describe como partes protectoras que toman el control cuando se supera la tolerancia, para evitar dolor, vergüenza o peligro interno.  

    Puesto en sencillo y clínicamente útil:

    • La hiperactivación suele estar sostenida por partes de control/alarma (“si me relajo, pasa algo”).
    • La hipoactivación suele estar sostenida por partes de desconexión (“si siento, me rompo”).
    • El trabajo no es “eliminar partes”, sino aumentar seguridad interna y coordinar el sistema.

    Relacional y de apego: no se regula en soledad (aunque se entrene en soledad)

    La regulación es neurobiología y vínculo. En muchas historias traumáticas, el problema no fue solo el evento, sino la falta de sostén (apego inseguro, invalidación, miedo dentro de casa).

    Esto encaja con una lectura tipo Maté: síntomas como estrategia adaptativa en un contexto, no como defecto individual. (Maté populariza esta visión; su aporte es clínicamente valioso, aunque parte de sus afirmaciones no están tan operacionalizadas como en modelos académicos).

    Traducción práctica: si tu sistema aprendió que el vínculo es impredecible, el cuerpo se activa o se apaga justo cuando más necesitarías conexión.


    Cómo saber en qué zona estás: marcadores somáticos rápidos

    Señales típicas de hiperactivación

    • mandíbula apretada, pecho “alto”, respiración corta
    • urgencia por resolver, discutir, justificar, controlar
    • irritación, sobresalto fácil, vigilancia
    • rumiación y dificultad para dormir

    Señales típicas de hipoactivación

    • pesadez, frío, mirada fija, niebla mental
    • “no siento nada”, “me da igual”, desconexión del cuerpo
    • cansancio repentino, apatía, bloqueo para hablar
    • tendencia a aislarse, quedarse en pantalla, congelarse

    Dato clínico importante: muchas personas alternan rápido (hiper↔hipo). Ese vaivén suele indicar un sistema nervioso trabajando al límite.


    Lo práctico: 7 pasos seguros para ampliar la ventana (sin forzar)

    Esto no es una receta milagro. Es entrenamiento por capas: conciencia → micro-regulación → vínculo → exposición titrada.

    1) Mapear tu ventana (2 minutos, diario)

    Anota:

    • 2 señales corporales de “dentro de ventana”
    • 2 de hiperactivación
    • 2 de hipoactivación
    • 1 situación que te estrecha la ventana (un disparador relacional, un lugar, un tono)

    2) Localizar “la primera señal”

    No esperes al colapso. La expansión real ocurre cuando detectas el 10–20% de activación (antes del 80–100%).

    Ejemplo: “me tenso en el estómago” antes de empezar a controlar.

    3) Intervención somática breve (elige UNA)

    • Orientación: gira la cabeza lentamente y nombra 5 detalles del entorno (el cuerpo registra “aquí y ahora”).
    • Contacto y peso: pies en el suelo, siente el apoyo 20–30 segundos.
    • Exhalación larga: alarga la salida de aire sin hacer “técnica perfecta”.

    (En sensorimotor, la idea es volver al cuerpo como canal de regulación, sin entrar aún en narrativa traumática).  

    4) Lenguaje de partes: “una parte de mí…”

    Cuando notes desborde/apagado:

    • “Una parte de mí está en alarma.”
    • “Otra parte se está desconectando para protegerme.”Esto reduce vergüenza y aumenta agencia.

    5) Estrategia breve (Nardone): corta la “solución intentada” que empeora

    Pregunta quirúrgica: ¿Qué hago para calmarme que en realidad mantiene el problema?

    Ejemplos frecuentes:

    • hiper: revisar, preguntar, controlar, discutir, anticipar
    • hipo: aislarse, postergar, anestesiarse (pantalla, comida, sustancias)

    El cambio suele empezar por micro-sabotear el patrón: reducir un 10% la comprobación, o añadir un 5% de contacto humano seguro.

    6) Dosis pequeñas de activación (titulación)

    Si evitas todo lo que activa, la ventana no se ensancha. Si te expones de golpe, te sales.

    Regla útil: “suficiente para entrenar, no tanto como para desorganizar”.

    7) Co-regulación planificada

    Define 1 apoyo real (persona, espacio, rutina) que no dependa de estar “bien”. El trauma se mantiene cuando la regulación se vuelve condicional.


    Errores comunes que estrechan la ventana (aunque parezcan “autocuidado”)

    • Confundir calma con desconexión: “estoy tranquilx” pero estás en hipoactivación.
    • Respirar para apagar rápido: usar técnicas como anestesia aumenta el miedo a sentir.
    • Buscar el origen antes de estabilizar: abrir trauma sin recursos suele empeorar síntomas.
    • Hacerlo en solitario siempre: la regulación necesita experiencia relacional segura, no solo voluntad.
    • Culparte por recaer: la culpa activa más defensa (y reduce ventana).

    Cuándo pedir ayuda profesional

    Considera apoyo especializado si:

    • hay disociación frecuente, lagunas, episodios de “no soy yo”
    • alternas hiper/hipo con mucha intensidad
    • hay autolesiones, abuso de sustancias o conductas de riesgo
    • el trauma se activa en relaciones y te deja sin recursos
    • sientes que “entiendes todo” pero el cuerpo no cambia

    En estos casos, suelen ser útiles enfoques faseados (estabilización primero) y modelos integradores (parts + cuerpo + vínculo). El marco de estabilización de Fisher (TIST) se centra precisamente en aumentar seguridad antes de procesar memoria traumática.  


    Cierre

    La ventana de tolerancia no se amplía con fuerza de voluntad. Se amplía cuando el sistema nervioso aprende seguridadpor repetición: en el cuerpo, en el vínculo y en decisiones pequeñas que cambian el circuito.

    Si hoy te “pasas” o te “apagas”, no es incoherencia: es protección. El trabajo terapéutico consiste en que esa protección deje de ser tu única opción.


    FAQs

    1) ¿La ventana de tolerancia se puede ampliar de verdad?

    Sí, en muchas personas se amplía con entrenamiento de regulación, co-regulación y exposición gradual. No es lineal: suele haber avances y retrocesos.

    2) ¿Hiperactivación es lo mismo que ansiedad?

    No siempre. Puede parecerse, pero en trauma suele estar ligada a neurocepción de amenaza y a memorias implícitas, no solo a preocupaciones cognitivas.

    3) ¿Hipoactivación es depresión?

    Puede confundirse, pero no es equivalente. En trauma, la hipoactivación puede ser un estado defensivo de apagado/disociación.

    4) ¿Por qué me desregulo justo con personas que quiero?

    Porque el vínculo es un disparador potente: si hubo experiencias de inseguridad relacional, el sistema puede asociar cercanía con peligro.

    5) ¿Sirve el EMDR si mi ventana es muy estrecha?

    Puede servir, pero suele requerir preparación: recursos, estabilización y trabajo de partes/cuerpo para no sobrepasar tolerancia.

    6) ¿Qué hago si no siento el cuerpo?

    Empieza por señales indirectas (temperatura, presión, postura, respiración) y por orientación al entorno. La interocepción puede reactivarse de forma gradual.

  • La autoestima infantil no nace del refuerzo, sino del vínculo

    La autoestima infantil no nace del refuerzo, sino del vínculo

    Durante décadas se ha repetido la idea de que la autoestima infantil se fortalece a base de elogios, refuerzos positivos y mensajes del tipo “todo lo haces bien”. Sin embargo, la evidencia clínica y la experiencia terapéutica muestran otra cosa: la autoestima no se instala por lo que se dice, sino por lo que se vive en relación.

    La autoestima infantil no es un rasgo, ni una actitud mental, ni una suma de frases motivadoras. Es un estado interno de seguridad que emerge —o no— en función del vínculo, la regulación emocional y el contexto relacional temprano.


    Qué es realmente la autoestima (y qué no)

    Desde una mirada clínica y neurobiológica, la autoestima no es:

    • confianza constante,
    • seguridad inquebrantable,
    • ni una valoración positiva permanente de una misma persona.

    La autoestima es la sensación implícita de valía y legitimidad para existir, incluso cuando hay error, frustración o conflicto.

    Y esa sensación no se aprende por instrucción, sino por co-regulación.


    El error del refuerzo como base de la autoestima

    El refuerzo externo puede generar:

    • motivación puntual,
    • conducta adaptada,
    • complacencia,
    • rendimiento.

    Pero no construye autoestima estructural.

    Cuando el reconocimiento es la base principal, la criatura aprende algo implícito:

    “Valgo cuando hago, cuando cumplo, cuando agrado”.

    Esto no genera seguridad interna, sino dependencia relacional y autoexigencia temprana. En consulta, muchas personas adultas con “buena autoestima aparente” muestran en realidad:

    • miedo intenso al error,
    • vergüenza ante el fallo,
    • colapso cuando no hay validación externa.

    El vínculo como matriz de la autoestima

    La autoestima infantil se forma en el campo relacional, no en el individual.

    Aprende a cuidar a tu Niño Interior:

    https://www.elbauldepsicologia.com/aprende-a-cuidar-a-tu-nino-interior-una-guia-desde-la-psicologia/

    Se construye cuando la criatura experimenta repetidamente que:

    • sus emociones tienen sentido para alguien,
    • su malestar no rompe el vínculo,
    • no necesita regularse sola,
    • no tiene que adaptarse para ser querida.

    Aquí conectan de forma clara los aportes de Janina Fisher y Gabor Maté:

    la autoestima no es un “concepto”, sino un resultado del sistema nervioso en estado de seguridad.


    Autoestima y sistema nervioso: la clave que suele olvidarse

    Una criatura con un sistema nervioso crónicamente activado (alerta, congelamiento, adaptación excesiva) no puede desarrollar una autoestima estable, aunque reciba elogios constantes.

    Niño pequeño abrazando un peluche mientras es sostenido emocionalmente por personas adultas, representando la seguridad del vínculo en el desarrollo de la autoestima infantil.
    La autoestima infantil no se forma a base de refuerzos, sino cuando una criatura se siente sostenida emocionalmente en el vínculo.

    La autoestima emerge cuando el cuerpo aprende que:

    • el entorno es predecible,
    • el vínculo repara,
    • el error no implica pérdida,
    • la emoción es tolerable en relación.

    Sin regulación, no hay autoestima; hay supervivencia.


    Cuando la autoestima se construye desde la adaptación

    En contextos de estrés, trauma relacional o inconsistencia emocional, muchas criaturas desarrollan lo que parece autoestima, pero es otra cosa:

    • hiperresponsabilidad,
    • “niñas y niños buenos”,
    • madurez precoz,
    • alto rendimiento.

    Desde fuera funcionan.

    Por dentro, se están sosteniendo solas.

    Esto no es autoestima: es estrategia adaptativa.https://www.elbauldepsicologia.com/quieres-que-tus-hijos-sean-felices/


    Qué sí favorece una autoestima sana en la infancia

    No son técnicas ni frases mágicas. Son condiciones relacionales:

    • presencia emocional suficiente (no perfecta),
    • reparación cuando hay ruptura,
    • validación sin sobreprotección,
    • límites con vínculo,
    • permiso para sentir sin corregir.

    Desde la terapia breve, esto se traduce en intervenir menos sobre la conducta y más sobre el patrón relacional que la mantiene.


    Errores comunes que dañan la autoestima sin intención

    • elogiar solo el resultado, no el proceso,
    • calmar rápido sin sostener la emoción,
    • exigir autonomía emocional prematura,
    • invalidar el malestar “porque no es para tanto”,
    • confundir fortaleza con ausencia de necesidad.

    ¿Cuándo conviene pedir ayuda profesional?

    Cuando aparecen señales como:

    • miedo intenso a equivocarse,
    • vergüenza persistente,
    • dificultad para poner límites,
    • dependencia excesiva del reconocimiento,
    • desconexión emocional temprana.

    Acompañar a tiempo no es exagerar, es prevenir.


    Cierre

    La autoestima infantil no se construye enseñando a quererse, sino permitiendo ser en relación.

    No nace del refuerzo, nace del vínculo.

    Y ese vínculo deja huella no en la mente, sino en el cuerpo y en el sistema nervioso.


    Aviso

    Este contenido es informativo y no sustituye la atención profesional.


    FAQs

    ¿Los elogios son malos para la autoestima?

    No, pero no son suficientes ni estructurales.

    ¿Puede haber autoestima sin apego seguro?

    Puede haber funcionamiento, pero no seguridad interna estable.

    ¿La autoestima se puede reparar en la adultez?

    Sí, mediante experiencias relacionales correctivas y regulación.

    ¿La sobreprotección afecta a la autoestima?

    Sí, porque transmite implícitamente incapacidad.

    ¿Autoestima y autonomía son lo mismo?

    No. La autonomía sana nace del acompañamiento previo.

  • No es dependencia: es una necesidad de co-regulación no resuelta

    No es dependencia: es una necesidad de co-regulación no resuelta

    Imagen conceptual sobre co-regulación emocional, apego y regulación del sistema nervioso en procesos terapéuticos trauma-informados.

    Muchas personas llegan a terapia convencidas de que su problema es la dependencia emocional. Se describen como “demasiado necesitadas”, “poco autónomas” o “incapaces de sostenerse solas”. Sin embargo, desde una mirada trauma-informada, esta lectura suele ser incompleta —y a menudo injusta.

    En muchos casos, no estamos ante dependencia, sino ante una necesidad de co-regulación que no pudo resolverse en etapas tempranas del desarrollo. El sistema nervioso aprendió a sobrevivir sin apoyo suficiente, y ahora, cuando aparece un espacio más seguro, esa necesidad emerge con fuerza.

    Qué es la co-regulación (y por qué no es dependencia)

    La co-regulación es un proceso neurobiológico básico mediante el cual el sistema nervioso se estabiliza en relación con otro. En la infancia, esta regulación ocurre a través de la voz, la mirada, el contacto, el ritmo y la presencia de figuras cuidadoras.

    El problema aparece cuando este proceso es inconsistente, intrusivo o directamente ausente. En ese contexto, el organismo desarrolla estrategias de supervivencia como:

    • autosuficiencia precoz
    • inhibición de la necesidad
    • hipercontrol emocional
    • dificultad para pedir ayuda

    Estas estrategias no son patológicas: son adaptaciones. Funcionaron en su momento, pero pueden volverse rígidas en la adultez.


    Autonomía forzada: cuando “poder sola” fue la única opción

    Una de las confusiones más habituales es equiparar autonomía con salud emocional. Desde la clínica, esta equivalencia no siempre se sostiene.

    Muchas personas adultas presentan lo que podríamos llamar autonomía defensiva: pueden con todo, sostienen responsabilidades, funcionan social y laboralmente… pero viven en un estado interno de tensión constante, agotamiento y culpa por necesitar.

    Desde una lógica de terapia breve, suele aparecer una paradoja clara:

    “Si necesito a alguien, fallo.

    Pero si no necesito a nadie, me rompo.”

    No se trata de falta de voluntad ni de inmadurez emocional, sino de un sistema nervioso intentando regularse sin los recursos relacionales necesarios.


    El peso cultural de la autosuficiencia emocional

    Aquí entra una dimensión social que no puede ignorarse. Vivimos en una cultura que idealiza la autosuficiencia y penaliza la necesidad. Pedir apoyo se asocia a debilidad, dependencia o falta de trabajo personal.

    Este mandato cultural añade una capa de vergüenza a personas que ya arrastran historias de apego inseguro o trauma relacional. La necesidad no solo duele: también se juzga.

    El resultado es una lucha interna constante entre necesitar y reprimirse.


    Cuando la necesidad aparece no es retroceso

    Desde una perspectiva trauma-informada, cuando una persona empieza a sentirse más necesitada en terapia o en una relación segura, no estamos ante una regresión.

    Estamos ante un signo de seguridad.

    El sistema nervioso solo permite sentir necesidades cuando percibe que hay suficiente sostén. Lo que antes estaba anestesiado o inhibido, ahora puede emerger.

    Esto suele vivirse con confusión:

    “Antes podía sola… ahora parece que necesito más.”

    No es que la necesidad haya aumentado.

    Es que ya no necesita esconderse.


    Diferencia entre dependencia emocional y co-regulación pendiente

    Esta distinción es clave en clínica:

    • Dependencia emocional: anulación del criterio propio, fusión, dificultad para diferenciarse.
    • Co-regulación pendiente: necesidad legítima de apoyo que no pudo consolidarse y reaparece cuando hay seguridad.

    Confundir ambas conduce a intervenciones que refuerzan la autoexigencia y el control, en lugar de facilitar regulación y reparación.


    Cómo se trabaja la co-regulación en terapia

    Desde un enfoque integrador, somático y trauma-informado, el objetivo no es eliminar la necesidad, sino transformar la relación con ella.

    En consulta, esto implica:

    • priorizar la regulación del sistema nervioso
    • reconocer las estrategias como protecciones, no defectos
    • disminuir la autoexigencia como forma de control
    • diferenciar necesitar de perderse en el otro

    La co-regulación no crea dependencia.

    Crea capacidad.

    Solo un sistema que ha sido sostenido de forma estable puede:

    • tolerar la separación
    • pedir apoyo sin culpa
    • desarrollar una autonomía real y flexible

    No todo lo que parece dependencia lo es.

    A veces es el cuerpo diciendo, por primera vez con seguridad:

    “ahora sí puedo apoyarme”.

    La autonomía real no nace de exigirse más, sino de salir del modo supervivencia.

    Y eso, casi siempre, se construye en relación.


    El Baúl de Psicología

    Psicología humanista · trauma-informada · con criterio clínico

    Acompañar no es sobreproteger. Es reparar lo que quedó interrumpido.

    Si necesitas a un psicólogo especialista en Las Palmas no dudes en contactarme

  • Reflexiones tras la firma de El vuelo del pequeño colibrí

    Reflexiones tras la firma de El vuelo del pequeño colibrí

    El encuentro celebrado en El Libro Técnico – Casa del Lector, en Las Palmas de Gran Canaria, fue mucho más que una firma de libros. Fue un espacio donde un cuento infantil se convirtió en punto de partida para hablar de algo que sigue siendo difícil de nombrar: la pérdida y el duelo en la infancia.

    Desde la experiencia profesional, este tipo de encuentros confirman algo que vemos a diario en consulta, en el aula y en el acompañamiento familiar: cuando existe un recurso adecuado, el diálogo aparece.


    El valor de lo simbólico en la infancia

    El vuelo del pequeño colibrí nace como un cuento, pero funciona como herramienta simbólica. No ofrece respuestas cerradas ni discursos moralizantes. Propone imágenes, relaciones y silencios que permiten a niñas y niños acercarse a la experiencia de la pérdida desde un lugar seguro.

    Durante la firma, muchas de las conversaciones giraron precisamente en torno a esto:
    cómo introducir el tema del duelo sin forzar, cómo sostener preguntas difíciles y cómo acompañar sin “corregir” la emoción.

    La literatura infantil, cuando está bien construida, no explica el dolor: lo sostiene.


    Escuchar antes que intervenir

    Uno de los aspectos más significativos del encuentro fue comprobar cómo familias y profesionales coincidían en una misma preocupación:
    “Queremos hacerlo bien, pero no siempre sabemos cómo.”

    Este tipo de espacios permiten algo fundamental en el trabajo emocional: detenerse. Escuchar experiencias, compartir dudas y reconocer que no existe una única manera correcta de acompañar. El libro no se presentó como una solución, sino como una puerta abierta a la conversación.

    Y eso, en sí mismo, ya es intervención.


    De la librería al aula, a la consulta y al hogar

    El interés que despertó el cuento confirma su utilidad en distintos contextos:

    • En familias, como apoyo para hablar de una pérdida cercana.
    • En centros educativos, como recurso para trabajar emociones complejas.
    • En contextos terapéuticos, como mediador simbólico cuando las palabras no llegan.

    No se trata de “leer para cerrar”, sino de leer para abrir.


    Lo que dejan estos encuentros

    Más allá del propio evento, lo que permanece es la constatación de que existe una necesidad real de materiales respetuosos y espacios de encuentro donde la educación emocional no sea un añadido, sino el centro.

    Como profesionales, estos momentos nos recuerdan que acompañar no siempre implica intervenir más, sino estar disponibles, con recursos adecuados y una escucha activa.


    Seguir creando espacios de acompañamiento

    Desde El Baúl de la Psicología, este tipo de iniciativas refuerzan el compromiso con una práctica que integra literatura, emoción y acompañamiento respetuoso. El trabajo continúa en consulta, en formación y en la creación de materiales que ayuden a transitar lo difícil sin simplificarlo.

    Porque cuando la infancia encuentra palabras —o imágenes— para lo que siente, el proceso ya ha comenzado.

  • El trauma no vive solo en la mente: cuando el cuerpo recuerda lo que no pudo ser sostenido

    El trauma no vive solo en la mente: cuando el cuerpo recuerda lo que no pudo ser sostenido

    Hay personas que llegan a consulta diciendo algo que, clínicamente, es muy preciso:

    “Sé que ya pasó… pero mi cuerpo no lo sabe.”

    No es una metáfora.

    Es una descripción exacta de cómo funciona el trauma.

    Desde hace años, la investigación en neurociencia y la experiencia clínica coinciden en algo esencial: el trauma no es solo un recuerdo psicológico, es una experiencia corporal no integrada. El cuerpo aprende a sobrevivir cuando no hubo condiciones suficientes para sentir seguridad, sostén o protección. Si necesitas servicios especializados de psicología consulta nuestra sección.


    El trauma no es lo que ocurrió, sino lo que quedó dentro

    Una de las confusiones más frecuentes es pensar que el trauma se define por la gravedad objetiva del hecho. Sin embargo, tanto la clínica contemporánea como autores de referencia coinciden en que el trauma no se mide por el evento, sino por la respuesta del sistema nervioso.

    El trauma aparece cuando:

    • una experiencia desborda la capacidad de regulación
    • no hubo acompañamiento emocional suficiente
    • el cuerpo tuvo que adaptarse solo

    En palabras cercanas a la mirada de Gabor Maté:

    el trauma no es el daño, sino la desconexión que se produce para poder seguir viviendo.


    El cuerpo como guardián de la experiencia

    Cuando una situación resulta abrumadora, el cerebro prioriza la supervivencia frente a la elaboración consciente. En esos momentos:

    • la amígdala se activa intensamente
    • el hipocampo no logra organizar la experiencia como pasado
    • la corteza prefrontal reduce su capacidad de reflexión

    El resultado es que la experiencia no se integra como recuerdo narrativo, sino que queda almacenada como:

    • sensaciones corporales
    • respuestas automáticas
    • patrones emocionales repetidos

    Por eso, años después, una persona puede:

    • reaccionar con ansiedad sin entender por qué
    • bloquearse ante ciertos vínculos
    • sentir peligro donde no lo hay
    • desconectarse emocionalmente sin querer hacerlo

    No es irracionalidad.

    Es memoria corporal.


    Cuando hablar no alcanza

    Durante mucho tiempo se pensó que comprender intelectualmente el trauma era suficiente para superarlo. Sin embargo, en la práctica clínica vemos a menudo que entender no equivale a regular.

    Muchas personas saben perfectamente:

    • qué les pasó
    • por qué son como son
    • de dónde vienen sus patrones

    Y aun así, su cuerpo sigue reaccionando como si el peligro continuara.

    Esto no significa que hablar no sea importante.

    Significa que el lenguaje no siempre accede al nivel donde se aloja el trauma.

    Antes de explorar recuerdos, el sistema nervioso necesita sentir algo muy básico: seguridad.


    Regulación antes que exploración

    Uno de los principios más sólidos en terapia del trauma es este:

    No se puede integrar aquello que el cuerpo aún vive como una amenaza.

    Por eso, el trabajo terapéutico informado en trauma comienza muchas veces por:

    • ayudar a la persona a reconocer sus estados corporales
    • ampliar la ventana de tolerancia
    • recuperar sensación de control interno
    • construir una relación terapéutica segura y estable

    Cuando el cuerpo deja de estar en alerta constante, la mente puede empezar a organizar, simbolizar e integrar.


    El síntoma no es el enemigo

    Desde una mirada humanista y compasiva, el síntoma no se interpreta como algo que haya que eliminar rápidamente, sino como una adaptación que tuvo sentido en su contexto.

    La ansiedad, la hiperexigencia, la desconexión emocional o el control no aparecen por casualidad. Son respuestas inteligentes de un organismo que aprendió a protegerse como pudo.

    Gabor Maté lo expresa con gran claridad:

    La pregunta no es “qué te pasa”, sino “qué te pasó”.

    Cuando la persona deja de luchar contra sus síntomas y empieza a comprenderlos, se abre un espacio nuevo: el de la integración.


    La sanación ocurre en relación

    El sistema nervioso no se regula en soledad. Se regula en presencia de otro sistema nervioso que ofrece:

    • coherencia
    • calma
    • disponibilidad emocional
    • respeto por los ritmos internos

    Por eso, en trauma, la relación terapéutica no es un añadido: es parte del tratamiento.

    La seguridad no se explica.

    Se experimenta.


    Sanar no es borrar, es volver a habitar el presente

    La sanación del trauma no consiste en olvidar ni en “pasar página” rápidamente. Consiste en algo mucho más profundo y realista: ayudar al cuerpo a comprender que el peligro terminó.

    Cuando eso ocurre:

    • el pasado deja de invadir el presente
    • el cuerpo recupera flexibilidad
    • la persona puede elegir, en lugar de reaccionar

    Y poco a poco, vuelve algo esencial: la sensación de estar viva en su propia vida.


    Si algo de esto resuena contigo

    Si al leer este texto has sentido reconocimiento, no es casualidad. Muchas personas viven con las consecuencias del trauma sin ponerle nombre, cargando con culpa o sensación de fallo personal.

    El trauma no es una debilidad.

    Es una historia de adaptación.

    Trabajarlo desde una psicología humanista, informada en trauma y respetuosa con el cuerpo permite procesos de sanación reales, sin forzar, sin revivir innecesariamente el dolor y sin perder de vista la dignidad de la persona.


    Sobre mi enfoque profesional

    Trabajo desde una psicología humanista e integradora, con especial atención al trauma, la regulación del sistema nervioso y la relación terapéutica. Mi mirada une neurociencia, cuerpo y vínculo, entendiendo el síntoma como una respuesta adaptativa y la terapia como un espacio de seguridad donde volver a encontrarse.


  • TDAH, trauma y apego: una mirada clínica y humanista

    TDAH, trauma y apego: una mirada clínica y humanista

    Comprender el TDAH desde el trauma, el apego y la neurobiología. Un enfoque clínico y trauma-informado.

    Iris Pasamón

    Psicóloga humanista especializada en trauma y apego | EMDR

    El Baúl de Psicología


    Introducción

    El Trastorno por Déficit de Atención con o sin Hiperactividad (TDAH) ha sido tradicionalmente explicado desde un modelo biomédico centrado en el déficit neurobiológico y la genética. Aunque este enfoque ha permitido avances relevantes, resulta insuficiente para comprender la complejidad emocional, relacional y clínica que presentan muchas personas diagnosticadas con TDAH, tanto en la infancia como en la adultez.

    Desde la práctica clínica trauma-informada, el TDAH aparece con frecuencia vinculado a dificultades en la regulación emocional, en la organización interna y en la sensación de seguridad, aspectos que se desarrollan en el contexto del vínculo temprano. Esta observación clínica conecta el TDAH con otros procesos ampliamente descritos en psicología del trauma, como el apego inseguro, la disociación y el trauma complejo.


    El TDAH como alteración del desarrollo de la autorregulación

    Las funciones comúnmente afectadas en el TDAH —atención sostenida, inhibición conductual, regulación emocional y planificación— dependen de la maduración de la corteza prefrontal y de su integración con los sistemas subcorticales implicados en la emoción y la respuesta al estrés.

    Esta maduración no ocurre de forma aislada, sino en interacción constante con el entorno relacional. La autorregulación se construye inicialmente a través de la co-regulación con las figuras de apego. Cuando este proceso se ve interferido de forma sostenida, el sistema nervioso no se detiene, sino que se adapta organizándose alrededor de la alerta.

    Este mismo patrón adaptativo puede observarse también en personas con historias de apego inseguro, un tema que desarrollo con mayor profundidad en el artículo Apego y regulación emocional.


    Estrés temprano y trauma relacional

    En trauma del desarrollo, el impacto no proviene únicamente de experiencias extremas. El estrés relacional crónico, a menudo invisible o normalizado, puede alterar de forma significativa la organización del sistema nervioso.

    Factores como cuidadores emocionalmente desbordados, separaciones tempranas, duelos no acompañados o contextos familiares altamente exigentes generan una activación sostenida del sistema nervioso infantil. Esta activación prolongada es un elemento central tanto en el TDAH como en lo que clínicamente se describe como trauma complejo, tema que amplío en el artículo Trauma complejo y desarrollo emocional.


    Hiperactividad e inatención desde la neurobiología del trauma

    Hiperactividad

    Desde un enfoque trauma-informado, la hiperactividad puede entenderse como expresión de un estado de activación simpática persistente. El movimiento constante y la impulsividad funcionan como intentos automáticos de regulación frente a una sensación interna de amenaza.

    Este patrón es similar al observado en ciertos estados de hiperactivación traumática, donde el cuerpo permanece en alerta incluso en ausencia de peligro real.

    Inatención

    La inatención, por su parte, no implica necesariamente un déficit cognitivo. Muchas personas con TDAH muestran una capacidad intensa de concentración en contextos emocionalmente seguros o altamente motivantes.

    Cuando el sistema nervioso permanece en modo vigilancia, la atención se fragmenta. En algunos casos, esta fragmentación puede coexistir con fenómenos disociativos leves, un mecanismo adaptativo que explico en el artículo Disociación: cuando el cuerpo aprende a desconectarse.


    TDAH, apego y alta sensibilidad

    Clínicamente, es frecuente encontrar en personas con TDAH una elevada sensibilidad emocional, una fuerte empatía y una gran capacidad perceptiva. Estas características, lejos de ser incompatibles con el diagnóstico, suelen estar relacionadas con sistemas nerviosos altamente reactivos.

    En algunos casos, esta sensibilidad ha sido conceptualizada como alta sensibilidad, un rasgo que puede confundirse o solaparse con el TDAH cuando no se tiene en cuenta la historia relacional y el contexto traumático. Este solapamiento lo abordo con mayor detalle en el artículo Alta sensibilidad y trauma: similitudes, diferencias y confusiones frecuentes.


    Implicaciones clínicas desde los modelos trauma-informados y EMDR

    Desde el modelo de Procesamiento Adaptativo de la Información (AIP), el TDAH puede comprenderse como una dificultad en la integración de experiencias tempranas asociadas a estrés, inseguridad o desbordamiento emocional, que quedaron almacenadas en redes de memoria no adaptativas.

    Un abordaje coherente con esta mirada implica priorizar la regulación del sistema nervioso, el trabajo con el cuerpo y la historia relacional, antes que el control conductual o el rendimiento. La intervención se orienta a restaurar la sensación de seguridad y a favorecer una integración más adaptativa de la experiencia.


    Si te has sentido reflejada o reflejado

    Si al leer este artículo has reconocido aspectos de tu historia, de tu forma de sentir o de tus dificultades actuales, es importante subrayar algo fundamental: no estás fallando. Muchas de estas respuestas tienen sentido cuando se comprenden desde la historia relacional y el funcionamiento del sistema nervioso.

    En consulta acompaño procesos relacionados con:

    • TDAH desde una mirada trauma-informada
    • Dificultades de regulación emocional
    • Historia de apego y vínculos tempranos
    • Trauma complejo y estrés relacional crónico

    Cada proceso terapéutico es único y requiere una evaluación individualizada y cuidadosa. Si sientes que este enfoque encaja contigo, puedes ponerte en contacto conmigo para valorar si puedo acompañarte en tu proceso terapéutico.

    👉 Solicitar información o pedir cita


    Conclusión

    Comprender el TDAH desde el trauma y el apego permite abandonar lecturas simplistas y profundamente culpabilizadoras. No se trata de cerebros defectuosos, sino de sistemas nerviosos que aprendieron a adaptarse en contextos emocionalmente exigentes.

    Esta mirada constituye una base ética y clínica sólida para una psicología humanista, respetuosa y verdaderamente trauma-informada.


    Nota profesional

    Este artículo tiene fines divulgativos y no sustituye una evaluación clínica individualizada. Si necesitas ayuda profesional de un psicólogo en Las Palmas consulta nuestros servicios.

  • Firma del libro «El vuelo del pequeño colibrí» en El Libro Técnico

    Firma del libro «El vuelo del pequeño colibrí» en El Libro Técnico

    El próximo 10 de diciembre te invitamos a un evento muy especial en El Libro Técnico – Casa del Lector, una de las librerías más emblemáticas de Las Palmas de Gran Canaria.
    La psicóloga y educadora social Iris Pasamón Gonzalo firmará ejemplares de su cuento ilustrado “El vuelo del pequeño colibrí”, un libro para acompañar el duelo infantil desde la ternura, el respeto y la comprensión.

    Evento firma del libro el vuelo del pequeño colibrí

    Sobre el libro: “El vuelo del pequeño colibrí”

    El vuelo del pequeño colibrí es un cuento ilustrado publicado por Apuleyo Ediciones, creado para ayudar a niños y niñas a comprender la pérdida de un ser querido.

    A través de la historia de Lila y su querido amigo Don, el cuento invita a los pequeños lectores a reconocer y validar emociones como:

    • Tristeza
    • Enfado
    • Confusión
    • Nostalgia

    El mensaje principal es claro y profundo: la muerte forma parte de la vida, pero el amor y los recuerdos permanecen.

    Este libro se ha convertido en una herramienta emocional para familias, docentes y profesionales que buscan una manera respetuosa, honesta y cercana de hablar del duelo con la infancia.

    📘 Editorial: Apuleyo Ediciones
    🌐 Web: https://apuleyoediciones.com
    📖 Libro: El vuelo del pequeño colibrí


    Sobre la autora: Iris Pasamón Gonzalo

    Iris Pasamón Gonzalo es psicóloga y educadora social, especializada en duelo, educación emocional y acompañamiento respetuoso a la infancia.
    Su trabajo profesional se centra en crear espacios seguros donde niñas, niños y familias puedan expresar sus emociones, comprenderlas y transformarlas.

    El vuelo del pequeño colibrí es la síntesis de esa experiencia: un cuento escrito con sensibilidad, cercanía y un gran respeto por los procesos emocionales de los más pequeños.

    Puedes seguir a la autora en:
    🌐 Web / Redes/ Iris Pasamón – El Baul de Psicología – Espacio Edúcate


    El Libro Técnico – Casa del Lector

    La firma se celebrará en El Libro Técnico, una librería histórica de Las Palmas fundada hace más de 60 años y muy vinculada a la comunidad lectora canaria.

    Ofrecen:

    • Libros especializados y literatura infantil
    • Actividades culturales
    • Presentaciones y firmas
    • Material escolar y papelería

    📍 Dirección: Calle Tomás Morales, 44–46, 35003 Las Palmas de Gran Canaria
    🌐 Web: https://ellibrotecnico.com


    ¿Qué encontrarás en este evento?

    Durante la firma podrás:

    • Conocer a la autora y charlar con ella
    • Llevarte tu ejemplar firmado y dedicado
    • Preguntar cómo utilizar el cuento en casa, en el aula o en intervención profesional
    • Descubrir más libros para trabajar emociones y duelo en la infancia

    Es un evento ideal para:

    • Familias
    • Profesorado
    • Orientación educativa
    • Psicólogos/as
    • Educadores sociales
    • Personas interesadas en literatura infantil emocional

    Detalles del evento

    📅 Fecha: 10 de diciembre
    🕓 Horario: 16:00 a 20:00
    📍 Lugar: El Libro Técnico – Casa del Lector
    🗺️ Dirección: Calle Tomás Morales, 44–46, Las Palmas
    🎯 Actividad: Firma del libro “El vuelo del pequeño colibrí”


    Te esperamos

    Si alguna vez te has preguntado cómo explicar la muerte a un niño o niña con sensibilidad, claridad y amor, este encuentro es una oportunidad perfecta para descubrir una herramienta que acompaña de verdad.

    Te esperamos el 10 de diciembre, entre 16:00 y 20:00, en El Libro Técnico.
    Un espacio para compartir historias, emociones y literatura que sana.

    Preguntas frecuentes sobre el evento

    ¿Es necesario reservar entrada para asistir a la firma?

    No, no es necesario reservar. La entrada es libre y puedes acudir directamente durante el horario del evento.

    ¿Tiene coste la participación en la firma?

    No. La asistencia es gratuita. Solo pagas si deseas comprar el libro y llevártelo firmado.

    ¿Puedo llevar un libro que ya tengo para que me lo firmen?

    Sí, puedes llevar tu ejemplar de “El vuelo del pequeño colibrí” y la autora te lo firmará sin problema.

    ¿Habrá libros disponibles para comprar allí mismo?

    Sí. El Libro Técnico contará con ejemplares disponibles para su compra durante todo el evento.

    ¿A qué edades está dirigido el libro “El vuelo del pequeño colibrí”?

    El cuento está recomendado a partir de 5–6 años, aunque también es una herramienta útil para familias, docentes y profesionales.

    ¿Es un evento adecuado para niños y niñas?

    Sí. Es un encuentro tranquilo y cercano donde menores pueden asistir acompañados de una persona adulta.

    ¿Dónde se celebra exactamente el evento?

    En El Libro Técnico – Casa del Lector, Calle Tomás Morales 44–46, Las Palmas de Gran Canaria.

    ¿Qué horarios tiene la firma?

    El 10 de diciembre, de 16:00 a 20:00 horas. Puedes llegar en cualquier momento dentro de ese intervalo.

    ¿La autora estará disponible para charlar o responder preguntas?

    Sí. Iris Pasamón Gonzalo estará presente durante todo el evento firmando, conversando con asistentes y respondiendo dudas sobre el libro o el duelo infantil.

  • Cuando Aprendes a Sostener Demasiado Pronto: Una Mirada Profunda y Humanista al Trauma Relacional

    Cuando Aprendes a Sostener Demasiado Pronto: Una Mirada Profunda y Humanista al Trauma Relacional

    Por Iris Pasamón – Psicóloga Humanista especializada en trauma, apego y regulación emocional

    Hay experiencias que no dejan cicatrices visibles, pero marcan profundamente cómo una persona se vincula, se cuida y se entiende a sí misma. Las llamamos traumas relacionales: no provienen de un único suceso, sino de la falta sostenida de mirada, presencia, seguridad emocional y acompañamiento.

    Muchas personas que vivieron este tipo de infancia tuvieron que aprender a sostener demasiado pronto: hacerse mayores antes de tiempo, anticipar tensiones, adaptarse al entorno y reprimir lo que necesitaban. Este artículo explora cómo se forma ese patrón, cómo afecta a tus relaciones y a tu cuerpo, y cómo puede empezar la verdadera reparación emocional.

    1. Cuando la infancia obliga a adaptarse más de lo que el cuerpo puede sostener

    La psicología del apego ha demostrado que la infancia es fundamental para construir seguridad interna. Cuando falta un vínculo estable, sensible y disponible, el niño adapta su conducta para sobrevivir emocionalmente.

    Adaptaciones comunes:

    – Hiperatención al estado emocional de los demás

    – Supresión de las propias necesidades

    – Miedo a molestar o desbordar

    – Búsqueda constante de aprobación

    – Construcción de una imagen fuerte, complaciente o excesivamente madura

    No son rasgos de personalidad: son respuestas adaptativas que protegieron en la infancia y que, en la adultez, se convierten en patrones dolorosos.

    Base científica:

    – Bowlby y Ainsworth: importancia de la sensibilidad y la responsividad en el apego seguro.

    – Crittenden: patrones desorganizados derivados de entornos incoherentes.

    – Dan Siegel: el cerebro del niño se desarrolla dentro de las relaciones.

    – Gabor Maté: el trauma como desconexión interna.

    2. El cuerpo aprende antes que las palabras: neurociencia del trauma relacional

    El trauma relacional se almacena en el cuerpo. La teoría polivagal explica que, sin suficiente co-regulación, el sistema nervioso aprende a vivir en alerta. De adulta, puedes experimentar:

    – Hipervigilancia emocional

    – Ansiedad anticipatoria

    – Tensión corporal constante

    – Dificultad para relajarte

    – Miedo profundo a la pérdida

    – Vergüenza al necesitar apoyo

    – Confusión entre calma y vacío

    No son debilidades: son adaptaciones fisiológicas que surgieron para mantenerte a salvo en un entorno imprevisible.

    3. El amor aprendido desde la necesidad: por qué eliges lo que eliges

    El cuerpo busca lo familiar, no lo sano. Si creciste con afecto intermitente, distancia emocional o inconsistencias, de adulta puedes sentir más atracción por vínculos complicados o personas indisponibles.

    Esto no es falta de criterio: es memoria corporal.

    El sistema nervioso confunde intensidad con conexión, y lo predecible con aburrimiento, porque nunca tuvo la oportunidad de aprender lo que es un vínculo verdaderamente seguro.

    4. Intensidad ≠ Conexión: la confusión más frecuente en el trauma relacional

    La intensidad emocional activa el sistema de alerta (dopamina, cortisol y adrenalina). Genera sensación de “química”, pero es activación traumática.

    La conexión real —estable, recíproca, coherente— no activa el sistema de amenaza. Aporta calma, seguridad y claridad. Si nunca viviste esto, la seguridad puede sentirse incómoda o confusa al principio.

    5. ¿Cómo empieza la reparación? Un camino profundo y real

    Sanar no es olvidar, ni forzar pensamientos positivos. Sanar es enseñar a tu cuerpo que ya no está en peligro, y permitirte vivir desde otro lugar.

    Pasos fundamentales:

    1. Nombrar tu historia con honestidad (sin minimizar ni justificar).

    2. Reconectar con el cuerpo a través de respiración, grounding y presencia.

    3. Revisar y comprender tus patrones vinculares sin culpa.

    4. Aceptar que la seguridad al principio se siente rara.

    5. Darte lo que nunca recibiste: descanso, límites, ternura adulta y relaciones reguladoras.

    6. Volver a ti: el inicio de todo

    La reparación se nota cuando:

    – ya no te aferras

    – eliges vínculos que no te desregulan

    – dices “no” sin culpa

    – tu paz pesa más que tu miedo

    – ya no confundes tensión con amor

    – habitas tu cuerpo con más presencia y menos alerta

    No es un destino final, sino un proceso vivo. Un regreso lento y profundo hacia ti.

    Conclusión

    Si te reconoces en este texto, no estás rota. Estás respondiendo como responde cualquier persona que sobrevivió sin el sostén emocional que necesitaba.

    La buena noticia es que lo aprendido puede transformarse. Tu cuerpo puede aprender calma. Tu mente puede aprender claridad. Tu corazón puede aprender un amor que no duela.

    Este es un camino honesto, profundo y reparador.

    Y empieza por volver a ti.

    Si necesitas agendar una terapia para adultos visita nuestra sección especializada.